Por las redes sociales se dicen muchas cosas, hasta se habla de un viaje de placer de Oscar Castillo a Nueva York.
El enojo enquistado en el seno de la oposición radical por las listas de candidatos que presentó el castillismo el 22 de junio pasado, se agrava. No solo eso, sino que preocupa cada vez más porque en las próximas semanas y meses deberá enfrentarse un proceso electoral con muy pocos recursos y con muchas menos convicciones desde luego.
Como se sabe, el 22 de junio pasado, el oficialismo radical, en manos de la Lista Celeste, presentó las listas de candidatos para el próximo proceso electoral, con muy poca participación a otros sectores políticos que históricamente integraron el Frente Cívico y Social.
Las listas no la integraron socialistas, peronistas, ni la gente de Movilización y ni siquiera representantes de otros sectores tradicionales del radicalismo, porque los nombres que fueron incluidos no representaban a esos sectores tradicionales. Tal es el caso de Natalia Herrera, que se creyó erróneamente que representaba al Movimiento Renovador de Eduardo Brizuela del Moral.
Pero la fractura reinante dentro de la oposición radical quedó dramáticamente expuesta mediante un mensaje de WhatsApp que circula en las redes sociales, donde se le reclama a Oscar Castillo, mandamás de la UCR local, la conducta de algunos de sus elegidos para integrar las listas de lo que ahora se llamado irónicamente “Juntos por el Cambio”.
Allí se nombra a Alejandro Páez, Natalia Saseta, Carlos Molina, el siempre mal recordado Luis Lobo Vergara, Juana Fernández, Alfredo Marchioli, todos integrantes de la lista de diputados que formalizó Juntos por el Cambio.
De Páez, el intendente y primer candidato de la lista de diputados, le recuerdan a Castillo que antes siempre criticó a los Castillo, Oscar y Arnoldo, por su política minera en los años ’90; de Natalia Saseta le recuerdan a Castillo que responde a Carlos Molina, supuestamente entregado al kirchnerismo local.
Otro de los nombrados es el joven Tiago Puentes, hijo de una reconocida militante radical que los memoriosos recuerdan quemando neumáticos de autos en calle Almagro, frente a la Fundación Centenario, guarida del castllismo.
También se nombra a Alfredo Marchioli, también integrante de la lista de diputados, a quien hace unos años el propio Castillo acusó de falsear un informe sobre los puentes que construyó el último gobierno del FCS para responzabiliarlo de la tragedia de El Rodeo. Sobre eso, quienes desde el anonimato se definen como que “siempre estamos trabajando” para Castillo, recuerdan que Marchiolli le dijo todo a Castillo, menos un estadista.
Del siempre criticado Luis Lobo Vergara, el WathApp lo sindica como un rebelde que en su momento se asoció con la CPR de Chichi Sosa para enterrar a la castillista Línea Celeste; aún así, dicen, Castillo lo re-reeligió.
Pero paralelamente a estas recriminaciones a Oscar Castillo, surgidas en el seno del propio castillismo, también comenzó a circular la versión de un viaje de placer de Oscar Castillo a Nueva York, donde se sabe, el ex gobernador tendría un coqueto departamento con vista al famoso Central Park, donde dicen que siempre se refugia cuando tiene cortada por piquetes radicales el spa de Ancasti. ¿Será?