La cuadrilla de la empresa llegó al lugar alertada por llamados telefónicos que daban cuenta de la irregularidad y del peligro que ello representaba para los vecinos.
Efectivamente, y tras comprobar irregularidad, los operarios procedieron a normalizar la conexión. En ese momento arribó al lugar el intendente Jalile quien con actitud prepotente y arrojando insultos, increpó a los trabajadores de la empresa de energía.
No contento con ello, ordenó al personal de Tránsito de la comuna el secuestro de la camioneta en la que se trasladaban los operarios, quienes debieron regresar a empresa en remis y sin sus herramientas de trabajo.
"Apelamos a la sensatez del intendente porque no es la forma de proceder. Nuestros empleados solamente procuraban evitar un peligro en la vía publica, y no queríamos perjudicar ni a él, ni a nadie", expresó Aldo Palavecino, directivo de la empresa.