Violencia de género y calidad de representación política

La violencia de género mata, golpea, lascera y humilla moralmente a quienes la padecen.
lunes, 16 de noviembre de 2020 08:27
lunes, 16 de noviembre de 2020 08:27

Cuando esa violencia y quienes la encarnan en calidad de victimarios cuentan con las vías institucionales que los respaldan, la impunidad se hace partícipe en la perpetuación del daño, y los actores institucionales que lo promueven actúan en calidad de cómplices.

La UCR provincial en su última Convención dio un paso institucional significativo al debatir sobre el acceso a candidaturas de personas con causas abiertas por violencia de género, incorporando en la reforma de su Carta Orgánica Partidaria mecanismos que corporizan la necesaria probidad moral de quienes pretenden acceder a espacios de representación partidaria, o a cargos públicos electivos.

El puntapié inicial se dio en diciembre de 2019 cuando las autoridades partidarias convocaron a debatir la reforma de la Carta Orgánica, siendo Vanguardia el sector que oportunamente presentara la idea primigenia, luego sustanciada y mejorada radicalmente a través del aporte de hombres y mujeres de la política, incluso algunos extrapartidarios, que colaboraron para mejorar la idea original.

Con esfuerzo conseguimos la incorporación de nuevas cláusulas al artículo 111° de la Carta Orgánica -que seguramente no son los resultados esperados- pero aún así celebramos dicha modificación, que reducirá la posibilidad de conferir poder partidario o político a ciudadanos reñidos con la ley penal.

Fue un largo camino de 11 meses, donde fue preciso aunar criterios jurídicos y políticos a los fines de generar una propuesta que permita mejorar la calidad de representación política y, por ende, mejorar la calidad de la oferta electoral de la UCR con la ciudadanía.

En esa tarea se abocaron todos los sectores partidarios, incluidas OTR, Franja Morada, Juventud Radical, UCR Diversidad y legisladorxs provinciales. Mención especial al presidente del partido, Alejandro Páez, que en el seno de la Comisión Reformadora defendió la propuesta haciéndola suya y defendiéndola públicamente, cuando las miradas conservadoras indicaban que el radicalismo no debía incursionar en cuestiones inherentes a la función judicial.

En este largo camino, un actor fundamental lo constituyó el Núcleo de Coincidencias Básicas conformado por espacios del radicalismo local que militaron la idea de exigir ficha limpia a los potenciales candidatos: CPR, Cantera Popular, Fapra, Movimiento Renovador y Vanguardia.

También compartimos visiones políticas y objetivos comunes con otros actores como Rapp, donde fue fundamental el aporte de Vilma Chayle y junto a quien pusimos voz a la iniciativa en la Convención Radical. El acompañamiento siempre constructivo de María Luisa Moreno, los incansables interlocutores Walter Baigorria y Miguel Vázquez Sastre y el compromiso de Marita Colombo, sumado a la convicción de todos y todas las Convencionales que dieron su voto positivo a la posibilidad de reconciliar a la UCR con las víctimas de violencia de género, luego del incidente Enrique Aybar.

Por último, resulta imprescindible mencionar a Gretel Galeano, militante de Derechos Humanos, fruto de cuyas conversaciones surgió la idea original cuando indagábamos hasta dónde las luchas militantes de las mujeres exigiendo respuestas lograban verdaderamente permear en el sistema institucional, donde los partidos políticos tienen una gran responsabilidad a la hora de ofrecer propuestas y soluciones.

En la última Convención partidaria, el radicalismo catamarqueño no sólo se participó la posibilidad de restaurar su vínculo con la sociedad, sino que también dejó abiertas las puertas para instalar el debate respecto a la calidad de representación en el sistema de partidos políticos locales.

Las luchas colectivas y las visiones compartidas, generan resultados como los que se mencionan.

Lic. Gabriela Nieva Larcher

 

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