Política contra: no a las normas que excluyen y discriminan

La violencia política contra las mujeres es una acción arraigada en los patrones machistas y patriarcales de los partidos políticos, se materializa a través de la burla, el descrédito, el silenciamiento, la degradación y el aislamiento de las mujeres en distintos ámbitos partidarios.
lunes, 8 de marzo de 2021 09:26
lunes, 8 de marzo de 2021 09:26

Otra forma lo adquiere a través del disciplinamiento y el amedrentamiento, que busca evitar que transgredamos normas o pautas establecidos. Esta violencia nos vuelve vulnerables en el ámbito de los partidos políticos y se produce con el objetivo de soslayar nuestra participación en el espacio público y político, tradicionalmente reservado al androcentrismo que impregna justamente todos aquellos espacios donde se debaten lo público, lo político y lo social.

Teniendo presente que la violencia política está definida por las relaciones de poder que se juegan en el espacio político, es allí en ese lugar de tensiones donde las mujeres tenemos derecho a participar libres de toda forma de violencia y de discriminación en el ejercicio de nuestros derechos políticos desplazando patrones estereotipados de comportamiento y de pensamiento que impregnan prácticas basadas en conceptos de inferioridad o de subordinación que tradicionalmente se intentó imprimir a aquellas mujeres que salieron del ámbito doméstico para decidir e incidir.

En el ámbito partidario, la paridad se mide no sólo por el número de mujeres que ocupan los espacios públicos y políticos, y particularmente los cargos electivos o partidarios, sino que también debe prever la existencia de determinadas condiciones igualitarias para la realización efectiva de los derechos políticos. La erradicación de la violencia contra las mujeres de la vida política se configura en este sentido como una condición de la paridad entendida no sólo como una condición cuantitativa sino también en torno a la calidad de representación, la visibilización de las propuestas que encarnan y proyectan las mujeres políticas, el acceso a la palabra publica en condiciones de respeto y, fundamentalmente el acceso a los espacios de gestión institucional o partidaria.

El concepto de democracia sólo tendrá un significado verdadero y dinámico cuando las decisiones políticas sean asumidas en forma conjunta por hombres y mujeres dirigidos a prestar atención equitativa a los intereses de la población.

La violencia contra las mujeres en política constituye un obstáculo que impide su plena participación en puestos de toma de decisión en diferentes espacios y refuerza roles tradicionales de género, socavando la calidad de la democracia, el desarrollo y el pleno disfrute de sus derechos humanos.

Hoy, 8 de marzo, visibilizamos que, en Catamarca, la Violencia Política existe y cercena el acceso de las mujeres a los espacios públicos para los cuales reivindicamos nuestros derechos políticos, para nosotras y para otras mujeres militantes y dirigentes políticas de Catamarca. Seguiremos bregando y exigiendo mayor calidad democrática al interior de los partidos políticos.

DECIMOS BASTA DE AGRESORES SEXUALES EN EL PODER.

A quienes nos quieren callar, les decimos que con cargos partidarios o sin ellos seguiremos firmes en nuestra postura, luchando contra toda violencia que intente silenciarnos y disciplinarnos en la norma androcéntrica de ejercicio del poder.

Bregamos por un futuro igualitario, sostenible, pacifico, sin estigmas, estereotipos ni violencia; con igualdad de derechos y oportunidades para todas!

RAMONAS #ATREVIDAS

Vilma Canceco Jessica Nieto María Luisa Moreno Gabriela Nieva Larcher Claudia Vera Natalia Herrera -Gabriela Lobo Vergara 

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