Todo se originó con un documento que fue difundido en nombre de la central obrera local en el que se cuestionó a APROSCA y se respaldó a Burgos. El escrito llevaba el sello de la CGT y en el mismo se criticó el accionar de APROSCA y de autoconvocados de salud.
Consultada sobre este documento, Gladys Moro admitió que nunca fue consultada y dijo que no comparte el contenido del mismo.
“Con ese comunicado avasalla nuestras funciones y no nos respeta como dirigentes sindicales. Parece que Burgos se cree el dueño de la CGT. Nuestra Agrupación (Azul y Blanca) y yo como secretaria general de la CGT no hemos sido convocados a ningún plenario desde que asumimos, ni hemos participado en la redacción de ese documento y no compartimos con el texto del mismo. Fue una decisión inconsulta ya que la CGT está conducida por un binomio. Burgos actúa como un patrón de estancia"”, dijo Moro en declaraciones periodísticas.