Desde el inicio del gobierno de Milei, hace menos de 90 días, no ha habido UN día en el que el presidente haya anunciado alguna medida que pueda interpretarse como beneficiosa para la sociedad. Desde aquel discurso de asunción, de espalda a los representantes legislativos, no ha cesado con medidas que en los hechos significan una disminución en los ingresos de trabajadores (sean formales o informales), así como jubilados.
Si el panorama socioeconómico de la Argentina ya era complicado el 9 de diciembre de 2023, Milei ha creado un caos en el que no hay ningún tipo de previsibilidad que permita proyectar o planificar cualquier meta, y sin planificación es imposible gobernar ninguna provincia.
¿Como acordar obras públicas, como acordar paritarias salariales, como implementar programas de salud, de educación si no hay forma de saber que recorte nuevo comunicara el gobierno nacional? Y ni un atisbo de poder proponer acciones para promover inversiones industriales, pymes cuando las empresas actualmente están despidiendo empleados y reduciendo la producción a niveles inferiores a los de la pandemia e incluso a los del 2001; y todo esto con el agravante que en ningún momento, el presidente ha hablado de cómo reducir el desempleo (lo ha aumentado) o apostar al desarrollo de los sectores productivos para aumentar el mercado interno o las exportaciones.
Dejando de lado las agresiones del presidente a los legisladores nacionales o a los gobernadores, y con su fracaso de la Ley Ómnibus, su propuesta de firmar un "Pacto de Mayo" más parece una medida desesperada para mantener la vigencia del DNU 70/2023, y presentar ante la sociedad una imposición extorsiva, como un gran acuerdo nacional.
Ciertamente el diálogo es la herramienta democrática para acercar posiciones distantes, pero debe darse en una mesa de paridad y equidad, algo que parece estar en las antípodas de la política de Milei, quien viene ejerciendo el poder de una manera macartista excluyente: quien no se somete de manera absoluta y sin reticencias, es acusado de ser Casta.
En este contexto es necesario reafirmar que nuestro gobierno provincial obtuvo el 54.09% de los votos de las y los catamarqueños, con una propuesta de gobierno basada en la justicia social y en un Estado presente, guarismo que casi con seguridad NO ha variado como sí ha sucedido con los resultados del ballotage con el que obtuvo la presidencia Milei.
Las y los catamarqueños que votamos este proyecto triunfante de Unión por la Patria de ninguna manera queremos ser decepcionados en nuestra elección, en ese compromiso entre los candidatos y los votantes, ya que como manda nuestra constitución, el pueblo gobierna a través de sus representantes.