Aunque aún quedaban ciudadanos dentro de las escuelas al cierre, la tendencia confirmó una caída récord en la concurrencia a las elecciones legislativas nacionales.
El dato contrasta con las expectativas oficiales: el Gobierno había estimado una participación de entre 70% y 75%, impulsada por el debut de la Boleta Única de Papel (BUP) y por campañas que apelaban a la conciencia ciudadana sobre “lo que está en juego”. Sin embargo, la apatía electoral fue más fuerte y marcó un nuevo mínimo histórico.
Una tendencia descendente que se profundiza
Hasta el mediodía, solo el 23% del padrón había votado, frente al 30,5% de 2021, año que hasta ahora ostentaba el récord de ausentismo.
A las 15, la cifra subió a 41,7%, mientras que en 2021 alcanzaba el 51% a esa misma hora.
Y a las 17, la participación llegó al 58,5%, lejos del 64,5% de hace cuatro años.
En consecuencia, un tercio del electorado habilitado decidió no acudir a las urnas, pese al carácter obligatorio del voto. Se trata de una señal de desencanto social y desmovilización política que ya se había reflejado en los comicios provinciales de este año, donde la asistencia promedió apenas el 60%.
El contexto histórico del récord
Hasta esta elección, el menor nivel de participación general había sido el de las parlamentarias de 2021, con un 71,7% del padrón electoral en plena pandemia de COVID-19, cuando aún existían restricciones de circulación.
En tercer lugar figuraban las legislativas de 2003, con un 71,9%, realizadas poco después de la crisis de 2001, que derivó en la renuncia de Fernando de la Rúa y el interinato de Eduardo Duhalde.
La ampliación del padrón se produjo en 2012, con la sanción de la Ley 26.774, que permitió votar a los jóvenes de 16 y 17 años. Desde entonces, el número total de electores creció, pero la participación mostró altibajos, sin llegar a un nivel tan bajo como el de este domingo.
Comparaciones con otras elecciones
- 1983 (retorno de la democracia): 85,6% de participación.
- 2003 (post crisis 2001): 71,9%.
- 2019 (PASO): 66,2%, el menor nivel en unas primarias.
- 2021 (legislativas): 71,7%.
- 2023 (legislativas): 77%.
- 2025 (actual): 66%, el registro más bajo en 42 años de democracia.
Un reflejo del desencanto ciudadano
Especialistas señalan que el desinterés creciente por la política, el desgaste económico y social, y la crisis de representación entre los votantes contribuyeron al alto ausentismo.
Además, algunos ciudadanos expresaron confusión o desmotivación ante el nuevo sistema de Boleta Única de Papel, que, si bien agilizó el proceso, no alcanzó para revertir la tendencia.
Desde el Gobierno, una fuente consultada por Clarín antes del comicio aseguraba:
“Esperamos que vaya más gente a votar. Apelamos a que se tome conciencia de lo que está en juego. El ausentismo beneficia a los K”.
Sin embargo, los resultados finales demostraron que ni los llamados oficiales ni la innovación del sistema electoral fueron suficientes para despertar el interés ciudadano.
Una democracia con menos participación
En 42 años de democracia ininterrumpida, la participación ciudadana fue uno de los pilares del sistema político argentino. Pero los números de este domingo muestran un deterioro en la conexión entre el electorado y las instituciones.
El desafío, advierten los analistas, será reconstruir la confianza y la motivación cívica de una sociedad que parece cada vez más distante de las urnas.