Milei señaló que “mientras la mayoría del mundo libre decidió darle la espalda al pueblo judío, nosotros le dimos la mano”, en referencia a los países que se distanciaron del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por su enfrentamiento con Hamas y la situación en la Franja de Gaza.
El mandatario fue tajante contra la gestión anterior: “Mientras otros gobiernos pactaban con Irán para encubrir atentados terroristas en suelo argentino, nosotros pactamos con Israel para combatir el terrorismo y el antisemitismo”. Además, agregó: “Apoyar a Israel es necesario para nuestro país, porque significa apoyar los valores que hace 100 años nos hicieron grandes, pero que abandonamos, y por abandonarlos nos hundimos en la miseria. Nuestro deber moral es defender la verdad de estos valores judeo-cristianos”.

Durante su intervención, Milei también hizo referencia a los ataques de Hamas del pasado 7 de octubre: “Ese día fue un antes y un después, no solo para Israel o los judíos, sino para todo Occidente. Todos pudimos ver la cara del mal; vimos cómo una sociedad cometía, filmaba y compartía orgullosa crímenes aberrantes de los que se tenga memoria reciente”.
El discurso contó con la presencia de su hermana Karina Milei, secretaria de la Presidencia; el juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; y Mauro Berenstein, titular de la DAIA, quien previamente entregó un reconocimiento al presidente argentino.
Embajada argentina en Jerusalén
En paralelo, el Gobierno Nacional confirmó que se está organizando un viaje a Israel para finalizar la mudanza de la Embajada argentina a Jerusalén. El canciller Pablo Quirno adelantó que la visita del presidente Milei se concretará en febrero y será el momento en que se complete la relocalización de la sede diplomática. “El futuro entre Argentina e Israel y el mundo será próspero; invitamos a aprovechar estas oportunidades, que traerán crecimiento a nuestros respectivos países”, aseguró Quirno.
Con estas medidas, el Ejecutivo reafirma su alineamiento estratégico con Israel y marca un fuerte contraste con políticas previas del kirchnerismo, colocando a Argentina en un rol más activo en la agenda internacional respecto al Medio Oriente.