La toma fue protagonizada mayormente por mujeres y niños, quienes, según manifestaron, decidieron avanzar con la ocupación ante la falta de respuestas oficiales a su demanda de acceso a la vivienda. La situación generó creciente tensión entre los vecinos, fuerzas de seguridad y autoridades municipales.
Personal policial se hizo presente en el lugar para evitar posibles enfrentamientos con supuestos propietarios legales de los lotes. Asimismo, se estableció contacto con las autoridades del municipio chacarero con el fin de iniciar una mediación que evite que el conflicto escale.
Los ocupantes expresaron que permanecerán en el lugar hasta recibir una solución concreta. “No venimos a pelear, venimos a pedir un terreno para vivir con nuestros hijos”, señalaron algunas de las voceras del grupo.
Desde el municipio, aún no hubo un pronunciamiento oficial sobre el abordaje inmediato de la situación, aunque se espera que en las próximas horas se convoque a una mesa de diálogo con representantes del Ejecutivo local, vecinos del barrio y organismos de seguridad.
Un problema estructural
La toma de tierras en Valle Viejo pone nuevamente en evidencia la crisis habitacional que afecta a sectores vulnerables del Gran Catamarca y la necesidad de políticas de acceso al suelo urbano que contemplen alternativas reales para quienes hoy no pueden acceder a una vivienda digna.