El velatorio tuvo lugar en el salón del SOEM (Sindicato de Obreros y Empleados Municipales), sito en calle Maipú al 900 de esta Capital, donde se dieron cita sus familiares y amigos, como miles de militantes y afiliados peronistas, entre quienes se contó el gobernador de la provincia, Lic. Raúl Jalil. También asistieron el intendente de la Capital, Dr. Gustavo Saadi, legisladores nacionales y provinciales, concejales y funcionarios provinciales y municipales.
Igualmente, llegaron referentes gubernamentales y políticos del peronismo de los diferentes departamentos del interior catamarqueño. En horas de la tarde, sus restos fueron trasladados inicialmente a la sede del Partido Justicialista, sobre la Av. Güemes, donde “Monona” transcurriera gran parte de su vida como miembro de la “Rama” o como simple “compañera”, el rol que más la identificó en toda su vida.
En la “casa peronista” hubo discursos para despedirla, pronunciados, como era de esperar, por sendos militantes femeninos de la Juventud Peronista y la Rama Femenina.
Luego habló la histórica referente de la mujeres justicialistas, la ex diputada Edith "Beba" Pretti de Luque, creadora de la “Cruzada de Solidaridad Eva Perón”; el caracterizado dirigente y también ex diputado Edgardo Macedo, y la actual presidente de PJ catamarqueño y senadora nacional, Dra. Lucía Corpacci.
“Monona Castro, compañera de todas las horas”
La Dra. Corpacci definió a Ana Castro como “una compañera de todas las horas”, describiéndola como “los que sienten el peronismo en la piel, que no necesitan explicaciones; lo viven, lo caminan, lo sufren y lo celebran con el corazón abierto”, enfatizando que “Monona fue de esas”.
“La conocimos en los barrios, en la calle y en los rincones donde hay que poner el cuerpo sin esperar nada a cambio”, contó, añadiendo que “siempre la vimos con la mirada serena, pero la voz firme, actuando con una claridad política que no se aprende en los libros sino en la vida misma”.
Apuntando que “nacida de un país postergado y orgulloso, Monona llevaba en los gestos la humildad de Evita y la determinación de quienes jamás se rinden”, remarcó la senadora nacional. Después de recordar que “nada le fue fácil”, Corpacci afirmó que “sobre todo en los momentos difíciles, ahí estaba ella, con las banderas de peronismo, con el mate compartido con toda la militancia y las convicciones intactas”.
“En la cumbre o en el barro, como bien decía Perón, conservó la dignidad del compromiso”, evocó la ex gobernadora justicialista, recordándola como “compañera, madre, hermana, militante…”.
Y concluyó que “hoy su ausencia duele, pero su ejemplo queda”, alentando que “como las grandes compañeras de nuestro movimiento, seguirá alumbrando el camino desde algún rincón del cielo peronista”, para despedirla con un efusivo “¡¡¡hasta siempre ‘Monona’ Castro!!!”.
Tras el acto en el PJ, el cortejo partió hacia el Cementerio Municipal, donde finalmente se le dio cristiana sepultura, en medio del enmudecido duelo, que se quebró cuando uno de sus hijos, Gabriel, agradeció a los presentes “por habernos acompañado en este tan doloroso momento”, e invitó a la concurrencia a que “despidamos a ‘Monona’ con un aplauso, como ella se merecía”.