Argentina, dividida tras el operativo en Venezuela

Apoyos, celebraciones y fuertes repudios a la detención de Maduro

La detención del dictador venezolano Nicolás Maduro, capturado y extraído de su país en un operativo militar encabezado por Estados Unidos, generó un inmediato y profundo impacto en la política argentina.
sábado, 3 de enero de 2026 23:18
sábado, 3 de enero de 2026 23:18

Dirigentes de todo el arco ideológico se pronunciaron sobre lo que Washington definió como un “ataque a gran escala”, dejando en evidencia una marcada grieta entre quienes celebraron el hecho como un avance histórico y quienes lo repudiaron por considerarlo una violación al derecho internacional.

Desde los sectores más alineados con el gobierno nacional, la ministra de Seguridad y senadora nacional, Patricia Bullrich, calificó la jornada como “un día histórico”. A través de su cuenta de X, afirmó que tanto Argentina como Estados Unidos declararon al Cártel de los Soles como organización terrorista y sostuvo que se trata de una estructura criminal “liderada desde el poder por el propio régimen de Nicolás Maduro”, expresó.

En declaraciones radiales, Bullrich insistió en que el chavismo no solo representa al socialismo del siglo XXI, sino que encarna un “régimen narcoterrorista”, remarcando que la oposición al gobierno venezolano no responde a una cuestión ideológica sino al combate contra la narcocriminalidad. Además, se refirió a la situación de los ciudadanos argentinos Nahuel Gallo y Germán Giuliani, desaparecidos en Venezuela.

La vicepresidenta Victoria Villarruel también respaldó el operativo y escribió en sus redes sociales, reclamando justicia para quienes violaron derechos humanos y la restitución plena del sistema democrático.

El expresidente Mauricio Macri celebró la detención de Maduro y sostuvo que “Latinoamérica recupera un país secuestrado por una dictadura”. Recordó sus denuncias contra el régimen venezolano y destacó su apoyo a María Corina Machado y a los presidentes electos de la oposición:

El PRO, como fuerza política, emitió un comunicado en el que aseguró que el accionar de quienes “destruyeron la institucionalidad, persiguieron a la oposición y forzaron el exilio de millones de venezolanos” llegó a su fin. Desde el espacio respaldaron el liderazgo de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado para encabezar una transición pacífica con verdad y justicia.

En la misma línea se expresaron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien calificó el hecho como “histórico”, y el legislador Waldo Wolff, que reclamó que el régimen venezolano “pague por sus crímenes” tras violaciones a los derechos humanos y fraudes electorales. También la diputada nacional Sabrina Ajmechet, de La Libertad Avanza, celebró el posicionamiento argentino y manifestó su orgullo por la postura del presidente Javier Milei.

En contraste, las reacciones desde la izquierda y el peronismo fueron de fuerte repudio. Myriam Bregman calificó el operativo como una “agresión del imperialismo yanqui” y llamó a una movilización antiimperialista en toda la región.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof condenó el accionar militar de Estados Unidos, al que consideró una “grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional”. 

El Partido Justicialista difundió un comunicado en el que repudió los bombardeos y advirtió que representan una amenaza para América Latina. En la misma línea, La Cámpora denunció un acto de “imperialismo explícito y violento” y acusó al gobierno de Javier Milei de respaldar la intervención por alineamiento con Donald Trump, priorizando intereses externos por sobre la soberanía regional.

Finalmente, la Confederación General del Trabajo (CGT) se sumó a las críticas y repudió “enérgicamente” la intervención estadounidense en los asuntos internos de Venezuela, señalando que viola la autodeterminación de los pueblos y el principio de no injerencia. “No hay justicia social sin soberanía, ni paz sin respeto entre las naciones”, concluyó el comunicado.

La detención de Maduro, más allá de su impacto regional, dejó al descubierto una Argentina políticamente fragmentada frente a un hecho que reavivó debates históricos sobre soberanía, derechos humanos y el rol de Estados Unidos en América Latina.

 

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