Así lo confirmó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien sostuvo que los ataques constituyeron una acción organizada destinada a desestabilizar el orden institucional.
Según la funcionaria, los manifestantes utilizaron elementos altamente peligrosos, como bombas molotov, bidones con combustible, bulones para lanzar con gomeras y palos de bandera transformados en armas. “Eso es violencia extrema con intención de desestabilizar”, afirmó.

Un cambio de enfoque penal
Monteoliva remarcó que los hechos excedieron el marco de una protesta convencional y justificó la decisión de encuadrarlos bajo la figura de terrorismo. “No fue solo una agresión a la policía. Fue un acto de terrorismo”, subrayó.
El Ejecutivo presentará una denuncia federal invocando la legislación vigente en la materia, lo que implicaría penas más severas, intervención del fuero federal y mayores restricciones para la excarcelación de los imputados. “Una bomba Molotov es una bomba. Es un arma pensada para generar muerte y caos”, señaló la ministra en declaraciones radiales.
En Argentina, la Ley Antiterrorista contempla agravantes para quienes cometan delitos con el objetivo de sembrar terror en la población o presionar a las autoridades públicas para influir en decisiones políticas.
Defensa del operativo policial
La ministra defendió el accionar de las fuerzas de seguridad durante la jornada, asegurando que se aplicaron los protocolos para evitar daños mayores. Explicó que la prioridad fue dispersar los focos de violencia mediante carros hidrantes y gases antes de avanzar con detenciones.
“La intención primera es desconcentrar el conflicto”, sostuvo. Ante críticas por la falta de arrestos inmediatos, argumentó que era imposible actuar con brigadas mientras se lanzaban bombas molotov, ya que se debía preservar la seguridad de los efectivos.
También explicó que las vallas de contención —de gran peso— debían mantenerse firmes para evitar caídas que pudieran provocar un efecto dominó y generar más heridos.
Identificación de los implicados
Las autoridades informaron que ya hay más de una decena de personas identificadas y que el número continúa en aumento. La causa está a cargo de la Unidad de Flagrancia Este, con intervención de la fiscal Malena Mercuriali.
El proceso incluye el análisis de imágenes captadas por cámaras de seguridad federales y de la Ciudad, así como registros de medios de comunicación. También se utilizan sistemas de reconocimiento facial y bases de datos biométricas para determinar antecedentes.
Según Monteoliva, los implicados presentan perfiles diversos: hay jóvenes de unos 20 años y personas mayores de 60, provenientes principalmente de la provincia de Buenos Aires, aunque también de la Ciudad de Buenos Aires, Tucumán y Salta. Algunos cuentan con antecedentes penales y se investiga la posible vinculación con barras bravas y agrupaciones radicalizadas.
Rechazo a versiones sobre infiltrados
La ministra desestimó las versiones que circularon en redes sociales sobre la supuesta presencia de policías infiltrados entre los manifestantes violentos. “Es un disparate pensar que el Gobierno genere este tipo de situaciones”, afirmó, y aseguró que todo el operativo se encuentra debidamente documentado y judicializado.
Balance de la jornada y críticas a la Justicia
Monteoliva indicó que hubo más de setenta detenidos y un número limitado de heridos, sin víctimas de gravedad. Destacó que siete efectivos resultaron golpeados y que los civiles lesionados no presentaron heridas severas.
No obstante, cuestionó la rapidez con que la Justicia suele liberar a los detenidos en este tipo de hechos y adelantó que se evaluarán nuevas medidas de prevención para futuras movilizaciones, como controles más estrictos sobre mochilas y elementos transportados.
Referencia a la baja de imputabilidad
Al finalizar, la ministra también se refirió a la reciente media sanción en Diputados del proyecto para reducir la edad de imputabilidad penal. Consideró que la iniciativa busca dar respuesta a las víctimas y a sus familias, y que representa un paso importante en materia de seguridad.