Villarruel, que se muestra cada vez más distante de Javier Milei y concentrada en su propia agenda, ha marcado públicamente sus diferencias con la administración actual. Recientemente, su comentario sobre la anulación de aranceles por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, que según ella favorece la dependencia económica de China, reforzó su perfil independiente.
En Balcarce 50 consideran que la vicepresidenta “está blanqueando lo que siempre pensó” y aseguran que su influencia dentro del oficialismo es mínima, calificándola de “muerta políticamente” en términos de poder interno.
Mientras tanto, comenzaron a sonar nombres para reemplazarla a partir de 2027. Entre ellos se destacan Patricia Bullrich, quien encabeza el bloque en el Senado, y Manuel Adorni, jefe de Gabinete, aunque ambos mantienen cautela sobre posibles candidaturas. Otros dirigentes mencionados en la órbita provincial y nacional, como Daniel Scioli, podrían competir en cargos locales, aunque sus aspiraciones aún son especulativas.
El alineamiento logrado tras los cambios en el Gabinete y la campaña de Scioli en Mar del Plata refuerza la estrategia oficialista de consolidar su base mientras Villarruel se distancia y genera polémica en redes y medios.
Desde el oficialismo destacan que la eventual salida de Villarruel no afectaría a Milei ni a su electorado más religioso y nacionalista, y que su reemplazo podría fortalecer la unidad interna y proyectar figuras con mayor aceptación política hacia 2027.
El escenario continúa en construcción, con nombres en danza y especulaciones sobre candidaturas, pero con una constante: la administración apunta a consolidar su estrategia sin depender de la vicepresidenta, mientras Villarruel avanza con su agenda propia y críticas puntuales a las políticas oficiales.