En ese marco, surgió la posibilidad de acercar a Victoria Villarruel a un nuevo esquema político, una señal que refleja las tensiones y la búsqueda de representación en la derecha no libertaria.
El PRO tiene previsto una reunión en Parque Norte con dirigentes de distintos puntos del país, donde se expondrá la estrategia que Macri impulsa desde hace meses: combinar la incorporación de referentes del ámbito empresarial con la renovación de liderazgos políticos. Entre los nombres que circularon aparecen figuras como Marcos Galperin, de MercadoLibre, y Jorge Brito, del sector financiero, aunque ambos descartaron involucrarse directamente en la política activa.
Ante esas negativas, el armado contempla alternativas con dirigentes como Ignacio Torres, gobernador de Chubut, y Martín Yeza, exintendente de Pinamar, quienes representan la línea histórica del PRO vinculada a la gestión, la modernización y una visión de largo plazo.
Además, el reordenamiento incluye la posible incorporación de dirigentes con menor protagonismo en otros espacios, entre ellos Rodrigo de Loredo. En el caso de Villarruel, su situación actual dentro de La Libertad Avanza aparece tensionada, con cuestionamientos internos y un vínculo debilitado con parte del oficialismo. En ese clima, incluso surgieron acusaciones cruzadas dentro del espacio que profundizan las diferencias.
En este escenario, el PRO busca redefinirse tras su etapa inicial y adaptarse a un nuevo tablero político. La eventual incorporación de Villarruel podría aportar volumen político y representación en sectores conservadores, aunque también implicaría riesgos en términos de cohesión interna.
Más allá de los movimientos puntuales, el trasfondo de esta estrategia plantea un interrogante central sobre la capacidad de los partidos tradicionales para reordenarse en un contexto donde las alianzas y las lealtades se modifican constantemente, y donde la disputa por el electorado opositor sigue abierta de cara a los próximos años.