Por un lado, y en clave de mensaje interno partidario, llamó a la unidad del radicalismo y valoró lo que representó el Frente Cívico y Social para la provincia, pero por el otro tiró elogios al gobernador Raúl Jalil.
Durante su alocución, Castillo reconoció que el actual mandatario peronista "ha mostrado mucha inteligencia, ha sabido aprovechar un presidente de la Nación que tiene una debilidad extraordinaria: no tiene los votos en la Cámara de Diputados ni en la de Senadores. Y con el gran enojo de muchas partes del peronismo, les presta los votos, pero logró que Farallón Negro y algunas minas importantes que han sido una cuestión histórica para los catamarqueños vengan a los catamarqueños. ¿Está mal eso? No. Está mal para el peronista, pero bueno, nosotros los catamarqueños está bien", analizó.
En tono político, Castillo vaticinó que las elecciones provinciales serían en octubre del próximo año, descartando la posibilidad de marzo, y reveló que incluso dentro del oficialismo hay incertidumbre sobre las candidaturas. Deslizó que el “número uno” (en referencia a Jalil) del espacio aún no tiene definiciones claras y puso en duda una eventual reelección del gobernador Raúl Jalil.
También, aunque sin nombrarla explícitamente, le turó un dardo a la ex gobernadora Lucía Corpacci: “Si ponen una mujer, que ya sabemos quién es, va a ir detrás del balcón de la que tiene tobillera”.
Por último, se ocupó del intendente de la Capital Gustavo Saadi y de su posible candidatura a gobernador. “Nadie gana una elección si no quiere ser candidato”, sostuvo, sembrado dudas sobre su posicionamiento político.
Ya en referencia al radicalismo y su actualidad, Castillo sostuvo que la experiencia del espacio político que gobernó la provincia durante dos décadas, en alusión al Frente Cívico y Social, sigue siendo un punto de referencia clave para reorganizar al sector opositor.
En este sentido, hizo hincapié en la necesidad de superar las divisiones internas y planteó que la fragmentación debilita las posibilidades electorales frente al oficialismo. Por ello, remarcó que la unidad debe construirse a partir de acuerdos políticos amplios, recuperando el espíritu original del FCS como herramienta de gestión y alternancia en el poder.
“Abramos la cabeza”, reclamó, e insistió en proponer alianzas basadas en valores comunes más allá de las estructuras partidarias tradicionales.
Por último, pidió apoyar a quienes hoy tienen responsabilidades de gobierno, pero sin perder la capacidad de debate y construcción colectiva.