Durante la cuarta sesión ordinaria de la Cámara de Diputados celebrada el día de hoy, la legisladora Natalia Ponferrada alzó la voz para denunciar el impacto crítico que tienen las medidas de ajuste y las decisiones ideológicas del Gobierno Nacional sobre los sectores más vulnerables, haciendo especial hincapié en el desamparo que sufren las mujeres y las infancias frente a la violencia de género.
La legisladora cruzó los argumentos del oficialismo nacional respecto a la eficiencia del mercado y la intención de eliminar la figura penal del femicidio bajo el pretexto de una supuesta "igualdad ante la ley". Al respecto, sentenció: "Las políticas sociales no son mercancía. Una mujer que huye de su agresor no es un cliente, una adolescente víctima de violencia no es un rubro deficitario y un centro de asistencia psicológica no es un gasto superfluo que se ajusta en una planilla de cálculos".
En otro de los pasajes más duros de su alocución, Ponferrada exigió coherencia al discurso oficial sobre la defensa de la vida desde la concepción, contrastándolo con la realidad territorial. "¿Dónde está la defensa de la vida de esa niña de catorce años asesinada en Córdoba y de tantas otras mujeres cuyos femicidios permanecen anónimos?".
Violencia verbal y "cultura del agravio"
La diputada catamarqueña alertó también sobre el "clima cultural" que se promueve desde las máximas esferas del poder central, señalando que el insulto y la descalificación sistemática están construyendo una "cultura del agravio" que termina impactando en la sociedad.
"Los ámbitos donde se normaliza la violencia verbal, donde la humillación se convierte en entretenimiento y donde gritar más fuerte equivale a tener razón, son ámbitos que se vuelven tóxicos. Y de los ámbitos tóxicos a la violencia física hay menos pasos de lo que creemos", advirtió, vinculando de forma directa la quita de recursos institucionales y la deslegitimación discursiva con la persistencia de los femicidios en el país.
Cómplices del silencio
Hacia el tramo más político de su alocución, Ponferrada apuntó contra la dirigencia local y regional que decidió alinearse al oficialismo nacional, tildando su actitud de "inaceptable".
"Resulta inaceptable el silencio de quienes, habiendo pertenecido a otros espacios políticos con agendas de género, hoy eligen la complicidad del silencio para no incomodar al poder central", disparó y remató de forma contundente: "El silencio no es neutralidad, es complicidad".
El deber de incomodar
Hacia el final de su de su intervención en el recinto, Ponferrada fundamentó su postura en la necesidad imperiosa de romper el silencio institucional y evitar que las víctimas se transformen en una estadística ignorada.
"El femicidio de una niña de catorce años no es un hecho aislado. Es el resultado de un sistema que falla. Y cuando el sistema falla, nosotros tenemos la responsabilidad de hablar cuando el poder nacional calla. De recordar cuando el poder nacional olvida. De incomodar cuando el poder nacional le da la espalda a las argentinas que sufren en silencio. Hoy hablamos por una niña que ya no puede", concluyó.