Aprovechar el tumulto para escabullir el bulto

Es indudable que la gente en Catamarca está viviendo momentos muy especiales con motivo de “la transición ordenada y en paz” que fue propiciada luego del 13  de marzo. Es como si hubiese un “interregno”. A veces nos parece que estamos transitando un puente entre dos mundos: el del brizuelismo (en retirada) y el de la doctora Lucía (en aproximación).

POLITICA

La gente que se desenvuelve en el sector privado ya se olvidó del 13 de marzo. Está en otra  cosa. Hace la suya. El “día a día” suele ser muy exigente y no da respiro.

En el área de la administración pública el panorama es muy distinto.  A la mayoría de los que “militan” en Planta Permanente no les va ni les viene el próximo cambio. Todos votaron por el FpV y aguardan la llegada de las nuevas autoridades para recibirlas alborozados. Son –nada más y nada menos-,” las que pondrán fin a veinte años de desgobierno, corrupción y gestión “amiguista”.

Cuesta trabajo encontrar alguien que haya votado el 13/3 por el FCyS. Los votos que obtuvo este partido son un verdadero misterio.

Pero hay una masa formada por hombres y mujeres para quienes el 13 de marzo fue un día fatídico. Son –entre otros-, los que no militan en Planta Permanente. Los que han disfrutado de un cargo político o de una asesoría. Hay gente de mala onda que les dice “ñoquis” y que el 10 de diciembre se les va terminar lo que se daba y que no van a atener más remedio que buscar un trabajo.

Pero no hay que olvidar un grupo, bastante numerosos por cierto, de personas –hombres y mujeres- que están sumariados o bajo proceso judicial por supuestos delitos de diversa naturaleza.

Esta gente se halla bajo la órbita del Poder Judicial a quien el cambio de gobierno le importa tres pitos. A ellos nadie los mueve. La estabilidad de los jueces está garantizada por la Constitución Provincial y éstos, cabe destacarlo, están trabajando “a full”.

Todos los días hay movimiento en los juzgados y el Tribunal de Cuentas. Nadie duda de la eficacia y transparencia de estos organismos. Lo que preocupa es el ritmo de trabajo, la velocidad con que desempeñan esas funciones tanto los jueces como la gente de Don Mardonio Díaz Martínez. Ellos tienen sus “tiempos” que son diversos de los tiempos de los encartados. Se mueven “al paso tardío (pero seguro) de un buey cansado”.

Tal vez sea por ello que hay gente ilusionada con que llegue el 10 de diciembre con situaciones sin definir y los acontecimientos del cambio de autoridades relegue a un segundo o tercer plano muchos asuntos pendientes que luego, con el paso del tiempo, quedarían  en el olvido hasta prescribir.

Por eso el título: “Aprovechar el tumulto para escabullir el bulto”.

La impunidad suele ser de “largo alcance y duración” aunque al final no sirva. La Justicia –más tarde o más temprano-, siempre vuelve por sus fueros.

 

Podés leer también