El asesor que podría irse, mal, del Gobierno

No porque integre la Renovación Peronista de Raúl Jalil, sino porque beneficiaba descaradamente con sus dictámenes al radicalismo catamarqueño.

POLITICA

Miguel Figueroa Vicario, de él se trata. No pasa por un buen momento profesional, lo que podría precipitar su renuncia al cargo de Asesor General del Gobierno en cualquier momento.

El joven llegó al cargo recomendado por la Renovación Peronista, que ahora está decididamente en contra de la reelección de Lucia Corpacci en el 2015. Pero ese no es el motivo del mal momento que atraviesa y que podría concluir con su renuncia.

Es que desde el cargo, Figueroa Vicario dictaminó verdaderas tonterías, que curiosamente afectan la gestión de gobierno del corpaccismo. El caso más grave en el que estampo su firma es en el reconocimiento del ENRE como facultado a intervenir en el accionar de las empresas de servicios públicos, hoy en manos del Estado provincial, lo que traba el impulso corpaccista por avanzar en las soluciones de fondo a los servicios públicos colapsados que heredo del FCS.

Es de imaginar el interés de los funcionarios radicales del ENRE por solucionar los problemas de fondo, cuando son ellos, los radicales, los responsables del estado directos de su colapso.

El pésimo desempeño de Figueroa Vicario quedó claramente demostrado cuando resolvió a favor del ENRE, en una cuestión clave, pero en contra mismo del texto de la Ley N° 5355 de diciembre del 2012 que creaba la EC  SAPEM.

El texto aprobado por diputados y senadores de todos los bloques, incluidos los radicales, indica en su ARTÍCULO 12° "El  Ministerio de Servicios  Públicos, será la Autoridad de Aplicación de la presente Ley, pudiendo dictar las normas aplicables, interpretativas y complementarias que resulten necesarias para asegurar la eficacia y mejor logro de este cometido,  en el  marco de la Legislación vigente. Asimismo, dicho Ministerio ejercerá la supervisión ejecutiva de la nueva sociedad y aprobará su plan de acción y presupuesto, debiendo remitir los mismos al Poder Legislativo para su conocimiento”.

Según el entender de Figueroa Vicario, en contra de todos los diputados y senadores que lo aprobaron, y de todos los que anhelan soluciones definitivas a los servicios públicos, es el ENRE el encargado de solucionarlos. Increíble, pero cierto.

La gobernadora Lucía Corpacci, alertada por la demora de algunos expedientes importantes en las oficinas de calle Sarmiento y Mota Botello, pidió las explicaciones del caso y todas las manos señalaron a Figueroa Vicario como responsable del entuerto.

La primera mandataria ya emplazó a "Miguelo”, como le dicen al joven Asesor General, a que solucione la cuestión, dictaminando totalmente en contra de lo que ya dictamino a favor de los dirigentes radicales.

Los radicales, por su parte, pondrán el grito en el cielo con el papelón de Figueroa Vicario, no solo para exponer la escasa solidez intelectual de los funcionarios de este Gobierno, sino porque volver al estado de insustancial en el que se encontraban desde diciembre del 2011, implica la pérdida de importantes recursos financieros con los que ya habían iniciado el camino al 2015 inaugurando delegaciones del ENRE en el interior.

¿Alguien puede creer que militantes radicales del interior se preocuparán por aportar a la mejora de los servicios públicos? Ciertamente muy pocos; Figueroa Vicario parece ser uno de ellos.

 

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