Autos oficiales: primero violar la ley, después…veremos qué pasa
Víctor Quinteros, Subsecretario de Asuntos Municipales, reconoció que “es una mala costumbre comprar un vehículo nuevo y olvidarnos del decreto”. Cabe aclarar que el decreto mencionado es el que dispone la identificación con la leyenda: “Gobierno de Catamarca - Uso oficial exclusivo”.
Por otra parte, separó esta situación de la “denuncia mediática sin fundamentos y sin pruebas” del intendente Elpidio Guaraz, cuando dijo que las 4 X 4 no estarían registradas en el patrimonio provincial y que “se irían con el Gobierno saliente”.
De todos modos, Quinteros habría reconocido que hay vehículos que no tienen el logo identificatorio y expresó: “Estoy de acuerdo con que todos los vehículos deben ser identificados. Es lo que hay que hacer”, agregando que no sabe muy bien por qué motivo no se hace. También el Subsecretario hizo alusión a “esa mala costumbre de que se compre el vehículo nuevo y nos olvidamos del decreto”, que exige la inscripción “Gobierno de Catamarca” en los vehículos del Estado.
Los dichos del funcionario tuvieron lugar con motivo de la denuncia que hizo Guaraz mencionando áreas del Gobierno, entre ellas Educación, Obras Públicas y el IPV, en donde –de acuerdo a lo que señaló el intendente- habría “vehículos mellizos”.
Por su parte el administrador del Instituto Provincial de la Vivienda, Arquitecto Eduardo Brizuela del Moral (h), intimó al jefe comunal a través de una carta documento para que ratifique o desmienta sus dichos. Según fuentes creíbles, el hijo del Gobernador estaría dispuesto a ir a fondo con las cuestiones legales.
No es motivo de estas líneas ahondar en el escandalete que se ha producido a tal punto que este asunto llegó a la Cámara de Senadores y el presidente del bloque del FCyS, Jorge Agüero, presentó un proyecto de resolución en la última sesión en el cual solicita al Ejecutivo provincial que ordene a los organismos del Estado el “cumplimiento irrestricto” de lo establecido en el decreto N° 434 sobre el uso de los vehículos oficiales.
Es indudable que la denuncia (gravísima por cierto) de Guaraz ha dado en el blanco. No es aventurado calcular que la mayoría de los vehículos oficiales carecen de identificación. Hasta el auto del Gobernador está en esas condiciones y se lo puede ver, conducido por el chofer, cuando lo guarda en un domicilio en un barrio del sur. Aclaramos que no se cuestiona el hecho por el cual este empleado lleve al auto a su casa puesto que se trata, por lo general, de personal que debe hallarse dispuesto a buscar a su jefe en cualquier momento y es razonable que tenga el auto a su alcance en forma inmediata.
En otro orden de cosas, no han de ser muchos los que conozcan o recuerden el origen de esta disposición que nació el 12 de Octubre de 1958 cuando el Dr. Arturo Frondizzi asumió como Presidente de la República y uno de los primeros decretos que firmó fue, precisamente, el que determinó que los autos del Estado Nacional debían llevar el letrero “Uso Oficial Exclusivo”, medida a la que adhirió la mayoría de los gobiernos provinciales y que motivara no pocos y curiosos episodios, algunos propios de un sainete al dejar al descubierto a no pocos funcionarios que usaban los autos oficiales como si fuesen propios, algo similar a lo que ocurre actualmente no sólo en Catamarca sino en otras provincias y en la Capital Federal.
En cierto modo, la no observancia del decreto 434 comienza con la compra del vehículo. Los montos autorizados para “compra directa” permitirían comprar un auto sin llamar a “concurso de precios”, “licitación privada” y menos aún mediante “licitación pública”. Salvo que se trata de una compra importante, de varios vehículos.
Es posible, entonces, que un funcionario elija el auto que más le agrade (o le convenga) y proceda a su adquisición en forma directa, Y también es posible que una de las primeras medidas que adopte con el auto nuevo sea polarizarle los vidrios, (Siempre y cuando el auto no venga con los vidrios ya tratados) “para proteger su intimidad”. Por cierto, la ocasional polarización no será la que está permitida que es la que posibilita identificar a los ocupantes de un auto. Será –a no dudarlo., la que impide totalmente cualquier clase de visibilidad hacia el interior de un vehículo. De este modo, la primera infracción ya está en marcha. Luego será el turno de obviar los letreros y el escudo provincial.
Otro aspecto a tener en cuenta en la compra de autos por parte del Gobierno es la notable cantidad de automotores denominados “4x4”, moderna derivación de la primitiva “FWD”.
Curiosamente, la mayoría de esas camionetas no pisan caminos de tierra. Menos todavía terreno escarpado o trochas mineras. Circulan por rutas pavimentadas o en áreas urbanas. De día y de noche. De lunes a viernes. Y los “finde” y feriados también. Sospechamos que no han de ser muchos los conductores que saben dónde, cómo y cuándo se debe utilizar la doble tracción y como ignoran su aplicación, no la usan. Esa parte no sufre el mismo desgaste que el resto de la transmisión.
La “gran pregunta” podría ser, acaso, ¿Qué pasa con los autos usados? ¿Son utilizados en forma correcta? ¿Sus ocasionales poseedores pueden justificar su tenencia, uso y disfrute?
El interrogante viene a cuento dado que circularon versiones según las cuales existirían autos oficiales “en estado de abandono” en talleres mecánicos, algo totalmente inadmisible y que amerita la correspondiente explicación, al igual que todo lo que tenga que ver con los autos oficiales, su identificación y origen.
Es evidente que, hasta el momento, todo parece indicar que los dichos del intendente Elpidio Guaraz podrían tener visos de realidad y es el Gobierno, a través de las áreas correspondientes, el que está obligado a dar explicaciones y poner las cosas en claro, sin mengua de sancionar a todo aquél funcionario que haya incurrido en hechos reprochables.
A este paso, nos parece que la tarea concerniente a determinar con exactitud todo lo relativo a los bienes patrimoniales de la Provincia, será bastante compleja. Pero no hay más remedio que efectuarla. Así lo exige la ley.