El “Bicentenario” de “joyita futbolera” a “elefante blanco”
Cuando se inauguró el estadio “Bicentenario” de Catamarca el diario Olé lo elogió como “otra joyita futbolera” y ahora lo declaró “fuera de juego”, describiéndolo como “un elefante blanco suelto en Catamarca”. Esas dispares visiones motivaron este análisis recordatorio.
Entre una y otra crónica del mismo medio pasaron poco más de siete años, aunque el “Coloso de la Loma”, como lo llamaban los relatores, está cerrado desde hace dos años por graves fallas estructurales que el Laboratorio de Suelos del Departamento de Construcciones y Obras Civiles de la Universidad de Tucumán, adjudicó al uso de "materiales inadecuados" y "mezclas mal graduadas" en su construcción, motivando la demanda del Estado provincial en contra de la empresa Capdevila Constructora, que fue la encargada de la obra.
Puntualmente, el informe requerido por la Fiscalía del Estado para sustentar su reclamo judicial, señala que“…el material de construcción de los terraplenes consiste en una mezcla mal graduada de arena con algo de limo no plástico, grava y guijarros angulosos de hasta 50 cm, en estado suelto”, remarcando que “se trata de un material inadecuado para la construcción de rellenos compactados”. Una simple apreciación descarta al suelo como causante de los daños en la estructura del estadio.
La obra, presupuestada originalmente en 37 millones de pesos, fue propuesta, proyectada y ejecutada durante el gobierno del Frente Cívico y Social, con aportes de las regalías mineras y también del entonces gobierno nacional, que encabezaba Néstor Kirchner.
Cuando se la inauguró el martes 30 de Noviembre de 2010, con la presencia del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y el DT Carlos Bilardo y el periodista Ernesto Cherquis Bialo en representación de la AFA, el mismo gobierno catamarqueño divulgó que “costó $ 55 millones y albergará eventos deportivos y shows musical”.
Los fatuos inaugurales incluyeron la bendición del obispo Luís Urbanc, en presencia de la sagrada imagen de la Virgen del Valle en el mismo campo de juego.
Con el empresario Fernando Capdevilla a su lado, el anfitrión de la pomposa velada (no hubo partido de fútbol), el entonces gobernador Eduardo Brizuela del Moral expresó que “todo me ha sorprendido, ha superado las expectativas. Es un paso adelante y hay que seguir trabajando por el deporte”.
Exultante, la por esos días Secretaria de Deportes, Juana Fernández, afirmó que “este es el corolario de un compromiso asumido oportunamente”, detallando que “en este estadio se desarrollarán espectáculos no solo provinciales sino regionales, nacionales, e internacionales”.
Sumado a las pompas, el intendente capitalino de aquel tiempo Ricardo Gaspar Guzmán, consideró que “esta obra es un motivo de enorme alegría” y hasta se esperanzó en que “es un legado para las futuras generaciones”.
Dejando su particular impronta como responsable técnico, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Juan Acuña, destacó que “una vez más abrimos las puertas de una obra muy soñada por el pueblo de Catamarca”, y agradeciendo “a todos los que nos acompañaron en este proyecto, incluso cuando las crisis del país nos retrasaban los trabajos obra”, destinó un elogioso párrafo “a la empresa constructora (Capdevilla) por el compromiso, la ejecutividad y el esfuerzo efectuado”.
Ocho meses después que se inaugurara para la foto de Brizuela del Moral y Cobos, el 28 de julio de 2011, se habilitó oficialmente la cancha con un partido entre Villa Cubas y Atlético Policial, que por entonces militaban en el Argentino B.
Luego siguieron partidos por los torneos federales, por la Copa Argentina y hasta la final de la Supercopa Argentina de 2012, que Arsenal le ganó a Boca por penales 4 a 3.
Sin embargo, en paralelo con su utilización y repercusión, hasta con shows artísticos internacionales, el “Bicentenario” comenzó a mostrar sus “grietas”, que en 2015 determinaron primero la clausura parcial de la tribuna Popular Sur y la Platea Este, y dos años más tarde la Popular Norte, disponiéndose en cierre total del estadio para la realización de espectáculos de cualquier índole.
Ahora han surgido nuevas voces por reflotarlo, repararlo y volver a ponerlo en valor, pero antes deberán superarse legítimos planteos judiciales formulados por la actual administración catamarqueña, que -a la luz del dictamen técnico de la Universidad de Tucumán- empezaron por 257 y ya van por los 280 millones de pesos, y que –obviamente- no deben quedar a costa de la Provincia y menos de los catamarqueños de a pie.
Por incumplimiento de contrato, error, omisión y/o negligencia fraudulenta, perseguibles por daños y perjuicios, existen otros responsables de la utilización de "materiales inadecuados" en "mezclas mal graduadas", y eso lo debe resolver la Justicia.
*Los entrecomillados corresponden al área de Prensa de la Secretaría de Deportes de Catamarca, en su publicación del 01 de diciembre de 2010.