Brizuela implicado en el escándalo por la Banelco en el Congreso
No se asienta el escándalo por las presiones a legisladores para que voten el Presupuesto 2011 o bien se retiraran del recinto, para facilitar así su aprobación; al contrario, ahora involucran al mismísimo Eduardo Brizuela del Moral. Ya se impulsa una investigación especial.
El escándalo explotó porque dos legisladoras de la oposición denunciaron ofrecimientos indebidos para cambiar su voto sobre el presupuesto 2011; otros 10 contaron en sus bloques historias similares.
Las diputadas Cynthia Hotton (Valores para mi País) y Elsa Alvarez (UCR) no habrían sido las únicas que recibieron presiones y ofertas del oficialismo para que facilitaran la aprobación del proyecto de ley de presupuesto 2011, en la más escandalosa sesión del año de la Cámara de Diputados.
Fuentes de distintos bloques opositores, que solicitaron estricta reserva, dijeron que al menos siete diputados del peronismo disidente y otros tres legisladores de la UCR , estos últimos conminados por sus gobernadores (Brizuela del Moral por ejemplo), fueron también presionados por operadores del máximo nivel del Gobierno.
La oposición está decidida a indagar los alcances de este escándalo: propondrá que la Comisión de Asuntos Constitucionales se reúna cuanto antes, seguramente la semana próxima. El oficialismo, por su parte, redoblará su apuesta: el jefe del bloque, Agustín Rossi, confirmó que convocará a una nueva sesión especial, el miércoles próximo, para insistir en la aprobación del presupuesto, sin modificar un ápice el texto enviado por el Poder Ejecutivo. La jugada es propiciada por la presidenta Cristina Kirchner, que ayer siguió atentamente la discusión desde Corea del Sur, donde participa de la cumbre del G-20, y se contrarió con el desenlace.
De esta manera, el kirchnerismo pretende revertir el duro revés de anteanoche, cuando fracasó en su intento de aprobar la iniciativa. La oposición, por 117 a 112 votos, impuso el criterio de que el dictamen volviera a ser revisado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, para intentar acercar posiciones, lo que ayer se vislumbraba muy difícil. Tanto es así que en el oficialismo se anticipa que, de no alcanzar el quórum o la mayoría suficiente de votos, acusará a la oposición de pretender debilitar la gestión de la Presidenta. Ayer ya empezó a instalar ese mensaje, y lo acompañó de una rotunda desmentida de las denuncias de presiones indebidas.
El proyecto de ley de presupuesto se convirtió, así, en el eje de la más dura pulseada entre el oficialismo y la oposición en lo que va del año en la Cámara baja. El kirchnerismo insistía en que la oposición, que tiene mayoría en el cuerpo, no podía imponerle al Gobierno un presupuesto alternativo.
"El plan de gobierno es el que fija la Presidenta; en ningún país del mundo se ha visto a un gobierno regido por un presupuesto opositor", agitó Rossi hasta el cansancio.
El arco no oficialista había propuesto dos dictámenes que, si bien difieren en algunos aspectos, coinciden en dos puntos básicos que irritan al Gobierno: en primer lugar, advierten que el oficialismo oculta excedentes tributarios por alrededor de 40.000 millones de pesos, mediante la subestimación de los índices de crecimiento y de inflación (el Poder Ejecutivo proyecta una mejora del PBI del 4,3% y una inflación del 9,8%).
En segundo lugar, los dictámenes opositores reinstauran la suba en las jubilaciones, acorde con el 82% del salario mínimo, ley que fue vetada el mes pasado por Cristina Kirchner.
El oficialismo entrevió, entrado el anochecer, que difícilmente podría alcanzar la mayoría para imponer su proyecto. Fue entonces cuando el recinto se había convertido en un verdadero hervidero, y no precisamente por la vehemencia de los discursos a los que, a esa altura, casi nadie prestaba interés.
En realidad, la atención estaba puesta en el revuelo que, poco antes de la medianoche, se desató entre las bancas opositoras.
El rumor corrió como una ráfaga: el oficialismo estaba cooptando voluntades opositoras para que o bien votaran el presupuesto en general, se abstuvieran, o bien se retiraran del recinto, para facilitar la aprobación de la iniciativa. Ya Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, había instalado la idea de un pacto espurio en las primeras horas de la sesión. Pero lo que pasó fue algo más.
El bloque de Pro estallaba en mil pedazos: cuatro de sus diputados -Silvia Majdalani, Christian Gribaudo, Soledad Martínez y Laura Alonso- se habían retirado sin más del recinto ante el rostro descolocado de su jefe de bloque, Federico Pinedo.
Pero el bloque macrista no era el único convulsionado. En el Peronismo Federal, que conduce Felipe Solá, las cosas no estaban peor. Una diputada del Sur recibía constantes llamadas de su referente provincial, otrora aliado de Solá, con ofertas múltiples.
"Arrancaron con 50.000 pesos, pero luego unos operadores del Senado le ofrecieron «lo que ella quisiera». Así, textualmente", contaron a tres fuentes de distintos bloques opositores.
Otra diputada del centro del país recibió, también, ingentes llamadas de su gobernador para que le diera quórum al oficialismo.
Un diputado, en este caso de San Juan, llegó a recibir una llamada de un encumbrado ministro del Gobierno, muy cercano al fallecido presidente Néstor Kirchner. Otro legislador, del bloque Peronista, sentado en un café aledaño al Congreso, recibió el sutil pedido del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para que cooperara con la Casa Rosada para la aprobación del presupuesto. Así lo contaron dos testigos directos de esa charla.
Directo de Brizuela del Moral
Las presiones también llegaron al bloque radical. "Los dos diputados por Catamarca se fueron del recinto por orden del gobernador", confirmó al prestigioso diario LA NACION un encumbrado diputado de ese bloque. Lo mismo sucedió con el diputado Hugo Castañón, de Río Negro.
"Los llamados oficialistas provinieron de las más altas escalas, empezando por el jefe de Gabinete y por cinco ministros. También participaron diputados y senadores", confió un diputado del peronismo disidente que actuó de receptor de las confidencias de sus pares, que reclamaban estricta reserva.
Investigación
Por la gravedad de las sospechas que pesan sobre los legisladores ausentes en la sesión en cuestión, la Comisión de Asuntos Constitucionales comenzó a trabajar en una investigación que podría concluir en una denuncia judicial. La misma también involucraría a los instigadores de los 27 diputados involucrados en el affaire.
La titular de la Comisión, la peronista disidente Graciela Camaño, esposa de Luis Barrionuevo, ya convocó para el miércoles venidero a la radical Elsa Álvarez y Cynthia Hotton, para que aporten datos a la investigación que se inicio sobre la denuncia de supuestas coimas para facilitar la aprobación del Presupuesto enviado por el Gobierno.