Buen pronóstico para la ganadería local

Hasta el 2011, el sector ganadero nacional tuvo pérdidas de más de 10 millones de ganado. La excepción fueron provincias como Catamarca, Jujuy, Salta, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego, que tuvieron un crecimiento del stock. Según expertos, ahora se presenta un panorama más beneficioso para el sector que podría mejorar la situación.

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ECONOMIA

La ganadería, como toda actividad económica, tiene ciclos de contracción y expansión según los incentivos prevalecientes en el mercado y la política sectorial aplicada. Durante los últimos años, estos incentivos causaron un importante perjuicio en esta actividad productiva, sin embargo, recientemente comienzan a perfilarse condiciones prometedoras para el desarrollo sectorial.

En un contexto donde la producción y el consumo nacional crecían a tasas elevadas, el sector ganadero tuvo la mayor contracción de los últimos 50 años de historia, mostrando una caída en la cantidad total de bovinos del 21 por ciento, y pérdidas de más de 10 millones de ganado, desde el 2007hasta el 2011.

Esto llevó al stock a valores cercanos a los del año 1998. La excepción fue para las zonas áridas y semiáridas donde, a pesar de la tendencia nacional, existió un crecimiento del stock ganadero en provincias como Catamarca, Jujuy, Salta, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego; dada la competencia por las tierras que realiza la agricultura de oleaginosas (soja) en las zonas húmedas del país.

La caída en la producción estuvo íntimamente relacionada con los bajos precios de mercado y regulaciones complementarias implementadas para la actividad. Sin embargo, en términos reales, se vienen revirtiendo esta situación. Luego de cuatro años consecutivos de caídas en los precios de referencia, durante los años 2010 y 2011 ha cambiado esta tendencia, y se advierte una importante mejora en los valores de mercado.

 A su vez, este hecho contribuyó para que las faenas de hembras pasaran del 50 por ciento en el año 2009 al 38 por ciento en el 2011.

Estos valores indican un cambio en el ciclo ganadero hacia un sesgo expansivo, abriéndose una gran oportunidad para las zonas áridas y semiáridas en un contexto adecuado para el desarrollo productivo. Sin embargo, en general, estas zonas aún poseen sistemas de baja productividad y hasta de subsistencia, pero con una potencialidad importante de mejora, aplicando paquetes tecnológicos adecuados y con la incorporación de infraestructura.

Existe una clara oportunidad latente para el logro del desarrollo de la ganadería bovina en las zonas áridas y semiáridas, la cual requiere (además de las señales de mercado) estímulos adecuados que estimulen la generación de valor en las explotaciones existentes, que permitan disminuir las desventajas comparativas respecto a las regiones más húmedas, y que fomenten nuevos proyectos productivos que tiendan a integrar la cadena de valor hasta el consumidor final. Contemplando estos aspectos, la producción ganadera local proyecta condiciones muy favorables para su impulso productivo.

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