Una buena idea termina siendo la oportunidad para la corrupción

Los intendentes de municipalidades del este provincial se habían unido hace tiempo para trabajar en conjunto, en cuestiones que apunten a desarrollar económicamente a sus localidad. Así fue que en el camino surgió la posibilidad que la ex Capresca financiara proyectos productivos y turísticos. Esos créditos fueron a parar en Icaño a beneficiarios amigos el FCS, para colmo de dudosa capacidad de pago.

POLITICA

La despedida del Frente Cívico promete ser a toda orquesta. Ahora se confirmo que lo que en un principio fue una gran idea, que los intendentes de los municipios del este catamarqueño, Icaño, Ancasti, Recreo, Tapso, El Alto, Santa Rosa, se unieran para distintas cuestiones relacionadas a lograr el desarrollo económico de sus comunidades, termino siendo una oportunidad flagrante para hechos de corrupción.

Estalló finalmente en Icaño, municipalidad que conduce Olga Santillán, esposa del otrora cuestionado ministro de Salud, Pablo Doro, quien cuando abandonó su cargo se fue de vacaciones a Brasil en una camioneta del Ministerio.

La intendenta Santillán, que desde la Comisión de Participación Municipal recomendaba a los otros intendentes “ser previsores, mejores administradores y mejores recaudadores”, presentó un proyecto, que hizo aprobar a su Concejo Deliberante, tendiente contraer un préstamo con la Administración de Juegos y Seguros por un total de 2.162.000 pesos, a devolver en 4 años.

La garantía es nada menos que la Coparticipación Municipal, o sea que si los 80 beneficiarios no pagan sus créditos, la ex Capresca los cobrará de los recursos municipales. Los beneficiarios, que recibirán créditos de entre 10 mil a 30 mil pesos, obviamente no son ciudadanos comunes, son todos amigos del poder radical; por caso, los tres concejales que avalaron la medida y el esposo de la intendenta Santillán, el ex ministro Pablo Doro. Entre los beneficiarios también hay becados y desocupados que no son cualquiera claro, pero a los que si será difícil hacerlos pagar, porque no tienen de donde se les descuente.

Así es como terminó en Icaño la buena idea de la asociación de municipios para el trabajo conjunto en mejora de sus poblaciones. Lastima.

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