La burocracia del gobierno está rayando a gran altura
Obras públicas paradas por falta de pago de los certificados, becados que reclaman el pago de importes correspondientes con varios meses de atraso y comedores escolares cerrados por falta de fondos son apenas algunos de los síntomas visibles de la patología que afecta al gobierno brizuelista (en retirada) por culpa de la burocracia instalada en todos sus estamentos. Es el partido de bochas jugado con adoquines de granito en terreno recién arado.
Si hubiese un torneo nacional emparentado con la mayor o menor velocidad en la gestión de expedientes, el reculante gobierno brizuelista batiría todos los registros en materia de cajoneo, desvío, desaparición y percances varios que afectan a los expedientes. Sobre todo en los que hay dinero en danza. Y si las sumas son grandes, peor todavía.
Que la obra del acueducto Pirquitas esté parada desde hace meses porque a la empresa no le pagan causa fastidio en el ciudadano. Lo mismo ocurre con un montón de obras que están paralizadas por el mismo motivo.
Dicen que no hay fondos disponibles, que se agotaron las partidas, que hay que esperar al refuerzo presupuestario y la reasignación de fondos. Argumentos es lo que sobra y lo que falta es decoro, vergüenza, pudor, decencia, solidaridad, buenos sentimientos.
Porque que un comedor escolar tenga que parar por falta de fondos es una clara evidencia de lo señalado anteriormente más el agregado de un componente específico que aparece en estos casos: la hijoputez.
Se requiere tenerla –a la hijoputez-, para condenar a miles de chicos a pasar hambre. A irse a dormir con un jarro de mate cocido burbujeándole en la panza y engañándole las tripas. ¿O no saben que el hambre hace doler la barriga, especialmente a los niños?
Cajonear, lerdear o desviar los expedientes que tienen que ver con los comedores escolares es una canallada inconcebible. El cierre de un comedor escolar afecta no sólo a los chicos sino a los padres que se ven súbitamente enfrentados a un problema para el cual no tienen solución puesto que la solución requiere tener la plata para comprar aunque sea una más que modesta comida.
A riego de que nos acusen de estar presionando al futuro gobierno de la doctora Lucía (hay algunos lectores que no tienen las entendederas bien alineadas y derrapan fulero) seguimos pensando en que esto de los comedores escolares es otro de los problemas que tendrá que solucionar la nueva conducción.
Mientras tanto y por las dudas sería bueno que las huestes de Mardonio Díaz Martínez analizaran algún expediente relacionado con los fondos para comedores escolares. El hambre de tan solo un niño lo exige. Y alguna vez el hijoputismo burocrático debe terminar entre rejas.