“Caballos del comisario” y Manzi alteraron los nervios en la UCR
La decisión acordada entre la Línea Celeste y el Movimiento Renovador de “colgar” solo una lista tanto de candidatos a los cargos nacionales como de postulantes a diputados provinciales a la nominación para la gobernación de Eduardo Brizuela del Moral alteró los nervios en el campamento radical, que por esas horas vive un auténtico desbande.
Para ser más claros entre Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, en nombre de todos los radicales catamarqueños y también del Frente Cívico y Social, decidieron que únicamente el primero como aspirante a su reelección para el Senado, y el Dr. Rubén Manzi a diputado nacional, junto a la nómina de diputados provinciales, que ellos también acuerden, aparecerán en las boletas que encabezará el ex mandatario en su nuevo intento por volver a la Gobernación.
El resto deberá apechugar por las suyas. Es decir, si Ricardo Guzmán, quiere ser senador nacional, o Humberto Valdez diputado nacional, deberán intentarlo con una papeleta separada, sin que figuren Brizuela y su vice encabezando el voto.
Una jugada ventajosa (o ventajera, diría la changada) para Oscar y Manzi, quienes en este caso serían los "caballos del comisario” de las concurridas gateras del radicalismo, donde por estas horas los enconos prometen alcanzar las más altas temperaturas y elevados tonos.
A falta de Convención (fue suspendida), mañana está planeada una nueva reunión con el fin de calmar los ánimos, misión que difícilmente podrán consumar los apoderados partidarios Luis Lobo Vergara y Verónica Rodríguez Calacibetta, quienes en principio fueron los encargados de trasmitir el armado "castillo-brizuelista” para afrontar la eventualidad de las PASO desde el FCyS.
Lo complicado es que el descripto no es el único motivo de los enojos de la comunidad "boinablanca”. Que en todo caso, se trata de una cuestión metodológica, y que bien podría subsanarse permitiendo que Brizuela figure a la cabeza de todas las boletas de candidatos, aunque hasta anoche esa cuestión aparecía como innegociable.
Las objeciones van mucho más allá, y puntualmente hacia las figuras de los candidatos. No tanto hacia Oscar, quien por una cuestión de "pesos” resulta inalcanzable en el rubro de los contribuyentes a una campaña que, en forma inédita, deberá ser afrontada a la desacostumbrada usanza (dentro del radicalismo local) de "la ayuda mutua y el esfuerzo propio”.
Los dardos más envenenados van dirigidos hacia el médico neurólogo Rubén Manzi, quien con el máximo y, por estos tiempos, ajado pergamino (para la política, claro está) de pertenecer al ARI-Coalición Cívica de "Lilita” Carrió se "coló” al seguro escalafón del "1” entre los candidatos a diputados nacionales, relegando a los más merituables antecedentes del mismísimo presidente de la UCR provincial, Amado Quintar, un consuetudinario postergado a esas dignidades electivas, de Valdez, o de los también actuales intendentes Alejandro Páez (de Andalgalá) y Jorge Coronel (Tapso, Dto. El Alto), o del diputado provincial Miguel Vázquez Sastre, solo por citar a algunos de los radicales que habían hecho pública sus aspiraciones electorales.
Más aún, cuestionan que Manzi, ya ex diputado del Frente Cívico, en tres años y medio de gobierno "kirno-corpaccista” no haya abierto jamás la boca para hacer la más mínima objeción, al menos en el ámbito técnico de la salud, tal su reconocido "metié” profesional. Y profundizan que "por lo menos la Carrió se la pasa denunciando y hostigando al gobierno nacional, pero éste (por Manzi) no tuvo un solo reproche contra el gobierno provincial”.
Las críticas hasta desconfían de la "obediencia debida” de Manzi hacia los Jalil (propietarios de los sanatorio privados en los que se desempeña, incluso con rango directivo), particularmente con Raúl (Intendente de la Capital), que "se justificaba –argumentan los quejosos- cuando el ‘Turco’ estaba con (Sergio) Massa y dividía el voto peronista, pero no ahora que ha vuelto con Lucía (Corpacci)”.
Razones y sin razones sirven por estas horas para enervar -cada vez más y hasta límites impredecibles- la crispada actualidad del radicalismo catamarqueño, aunque no debieran desechar del todo las capacidades de Manzi, sobre todo cuando a varios dirigentes se los puede observar "al borde de un ataque de nervios”.