¿Cambios futboleros a la luz de los cambios políticos?

Mientras a la política se le permita \"meter la cola\" en cuanto asunto o instancia pública exista, se mete; eso es tan cierto como la existencia misma de esta actividad humana que tiene como objetivo \"gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad\", según la clásica definición del también denominado \"arte de lo posible\".

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Entonces, mientras le sea posible, la política se introduce en cada vericueto o estamento social que le resulte permeable a sus \"benéficos\" fines.

Superado este juego de palabras como fundamentación preliminar, lo cierto y concreto es que la política siempre \"se metió\" en el fútbol; sino cómo se entiende lo del \"Fútbol para todos\", con el cual se justifican todos los manejos y desmanejos de Don Julio Grondona en la AFA a cambio de una pantalla chica recargada de balones, chilenas, goles, penales, triunfos, empates y/o derrotas de jueves a lunes, con la excepción de los martes y los miércoles reservados para el \"descanso\" de toque internacional, con las copas Libertadores o Sudamericana, o las más lejanas competencias europeas.

Es como que el fútbol \"está\",  casi por designio de la política, también copiosamente observable desde una pauta publicitaria mayoritariamente oficialista. Grondona no va a los actos partidarios, ni bate el parche proselitista, pero suele concurrir a la Casa Rosada en los  estrictos momentos en que se toman las decisiones de “pesos”.  A los bombos los mantiene tercerizados como en los tiempos de Perón con “el Tula”, o en los días más cercanos con los Di Zeo en “la 12” de Boca o los Larraín de “los Borrachos del Tablón” en River, por ejemplo.

En similar sintonía, en Catamarca también es difícil imaginar a las conducciones futboleras alejadas del caldero de la política. Sobre todo en las dirigencias liguistas, hoy todavía cooptadas (captar la adhesión de alguien, generalmente con fines políticos) por hombres afines al radicalismo como son Silvio Godoy en la Capital y Raúl Bracamonte en Las Chacras, de fuertes lazos con puntuales referentes de lo que fue la gestión del Frente Cívico y Social.

Por lo que va trascendiendo, los primeros movimientos se están dando por el lado de la Liga Chacarera de Fútbol, en donde por los menos siete clubes de las diecisiete entidades afiliadas ya están pensando en la “necesidad de un cambio”. Si bien la asamblea que debe elegir al sucesor de Bracamonte aun no está convocada, lo concreto es que estatutariamente debería sesionar entre los últimos días de febrero y fines de marzo, antes del inicio de la temporada oficial 2012. Con vista a ello, el presidente de un club chacarero le anticipó a Catamarcactual que “nosotros también tenemos que tener un referente peronista en la Liga, así como antes nunca objetamos las buenas opciones que significaban los radicales Pedro Garzón, Mario Vega o últimamente Raúl Bracamonte”.

Sin precisar los nombres de las entidades involucradas en esta “movida”, el directivo aseguró que “ya somos siete” y, sin dudar, anunció que el postulante “bendecido” es Luis Gustavo Vera, actual titular (a cargo) de la Federación Catamarqueña de Fútbol, con una larga trayectoria en el ámbito liguero del otro lado del río del Valle, donde ocupó las más variadas funciones, incluida la representación ante el Consejo Federal. Vera, dirigente gremial en la Legislatura provincial e identificado con el peronismo, como con su club el CAI de San Antonio, Fray Mamerto Esquiú, es muy respetado sobre todo por sus amplios conocimientos en las cuestiones reglamentarias del fútbol federado.

El “cambio” también se viene pidiendo por lares capitalinos, donde casi a viva voz se escucha que “el tiempo de Silvio Godoy ya se agotó”, e igualmente se propugna una sucesión peronista. Aunque aquí  todavía no han surgido identidades de probables candidatos, se van conociendo algunos aprestos que hacen imaginar el destino de algunas próximas acciones.

Por caso, el actual presidente del Club Defensores del Norte, Juan Carlos “el Pena” Rodríguez, anunció su inminente retiro de la entidad, lo que no ocurrirá en silencio sino en el marco de un programado reconocimiento a sus más de 40 años como dirigente, previsto para los primeros días de marzo.

Rodríguez, que fue uno de los pocos presidentes de clubes que mantuvo públicas diferencias con Godoy, tampoco es ingenuo y conoce que para aspirar al máximo sillón de la “casa norteña” hay que estar fuera de las entidades afiliadas, de allí que su anunciado retiro es tomado como “un paso atrás, pero para tomar envión hacia la liga”, según comentan los más suspicaces.

Otro nombre que siempre surge cuando se comenta un eventual relevo peronista en la Liga Catamarqueña es el de Juan Manuel Zurita, histórico dirigente de Salta Central y actual vice de Godoy, pero también muy comprometido con sus nuevas funciones como Director de Infraestructuras Deportivas (entre ellas el estadio Bicentenario) de la gestión provincial iniciada en diciembre.

El tiempo dirá hacia dónde llegan estos vientos que han comenzado a soplar como una “necesidad de cambio” para “aggiornar” el fútbol lugareño a los ya renovados  tiempos de la política.

 

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