Castillo y el Frente Cívico extrañan al “Machete”
Pretendidamente irónico, el senador nacional y principal referente del Frente Cívico y Social, (FCyS) Oscar Castillo, copiando mal a Enrique Santos Discépolo en su tango “Cambalache” expresó que “hoy es lo mismo ser derecho que traidor”, en alusión a la pública definición del intendente de la Capital, Raúl Jalil, de adherir al Frente Renovador del diputado nacional Sergio Massa. Pero se equivocó, o lo traicionó la añoranza por “figuras” como la del “Machete” Balverdi, que con el disfraz de disidentes del PJ se incorporaban al FCyS como “la pata peronista”.
En primer lugar, Castillo erró en la semejanza, porque Jalil no es ningún “desertor” como él quisiera, lo que el propio intendente capitalino se encargó de aclarar ratificando su pertenencia al “proyecto provincial” de la gobernadora y presidente del Partido Justicialista de Catamarca, la Dra. Lucía Corpacci. Incluso con su rúbrica en el documento donde los jefes comunales peronistas y del Frente para la Victoria (FpV), reunidos en Aconquija, manifestaron su adhesión a la actual mandataria y hasta se animaron a postularla para el 2015.
Seguramente, al senador radical lo obnubiló el lejano recuerdo de los tiempos en que aquellos que se apartaban del justicialismo catamarqueño – lo que disfrutaron por dos décadas-, con el declamado argumento de la “disidencia” pasaban sin más trámites a las filas “frentecivistas”, con el “Machete” Balverdi como abanderado. Trámite que no siguió Jalil
Claro, Castillo esperaba que Jalil diera un portazo en el peronismo y, al margen de una puntual o inventada desavenencia, declarara su adscripción a las huestes “castillistas”, para que Oscar los exhiba como “conquista” en las listas del FCyS. Por eso, en la interpretación de Oscar, Jalil “es un traidor”, no hay otra explicación.
Con algo de sensatez, desde las propias filas radicales, el auditor general de la Nación y dirigente “boina blanca”, Horacio Pernasetti, le replicó a Castillo, señalando que "lo que haga Raúl Jalil, el massismo o el kirchnerismo no es preocupación del radicalismo".
No obstante, Pernasetti eludió o pretendió negar parte de la historia del FCyS en Catamarca, cuando consideró que “eso de buscar aliados radicales, es una falta de respeto al partido (por la UCR)", ya que nunca antes consideró ni tampoco señaló como un “irrespeto” al justicialismo local la permanente búsqueda radical de “figuras” como el “Machete” Balverdi para conformar las vanagloriadas “patas peronistas” en el FCyS.
En esta renovada concepción ética, Pernasetti debe haber extraviado también los recuerdos de cuando, en distintas elecciones pasadas, el FCyS ponía “huevos en todas las canastas” de listas nacionales, para que le traccionen votos a favor del FCyS a nivel provincial. Basta para ello evocar las conocidas estrategias de adhesiones múltiples a candidatos presidenciales: de la UCR por parte de la orgánica radical local, mientras al Ing. Álvarez Morales lo ponían adscribiendo a la postulación de López Murphy, y a “Peter” Casas o Hernán Colombo los hacían jugar con el mismísimo Carlos Menem.
¿“Cambalache”, Oscar…?, ¿“Cambalache”, Pernasetti…?, Uds., sí que saben del “despliegue de maldá insolente…”, que describiera el genial “Discepolín”.