Catamarca necesita un nuevo paradigma de gestión
Catamarca es una provincia rica pero no pujante. Con serios problemas estructurales en cuanto al manejo de recursos y problemas más graves aún en cuanto a toma de decisiones y prioridades. Tenemos gobernantes sin un plan de gestión y una oposición que sigue criticando sin poder construir nada.
Nuestra provincia necesita un plan integral que defina políticas de Estado para los próximos 20 años. Para llegar a esa instancia es imprescindible generar una estrategia geopolítica con visión de futuro y dejar el pasado sólo como un aprendizaje conjunto.
La sociedad necesita que el gobernador use su liderazgo en pos del interés general. Resulta obsoleto sostener en pleno siglo XXI, modelos perimidos, basados en liderazgos fuertes, los que en la mayoría de los casos están desconectadas de las políticas activas de las administraciones anteriores.
Lo difícil de la coyuntura, impone trabajar en un plan consensuado por toda la sociedad, en donde los futuros gobiernos apliquen lo acordado y la dependencia del “iluminado” de turno, sea dejada de lado, definitivamente.
Debemos tener un gobierno abierto y dinámico, que sepa interactuar, con sentido positivo, dejando de lado las mezquindades y especulaciones políticas, aplicando el uso de la tecnología para comunicar los actos de gobierno en tiempo real, de manera que cualquier ciudadano pueda hacer el seguimiento de cómo se utilizan los fondos públicos, cual es el origen de las partidas y la aplicación adecuada de las mismas. La pauta más importante de la gestión, sin lugar a dudas, debe estar orientada a la seriedad de la proyección presupuestaria anual, fiscalizando su cumplimiento, comunicando los desvíos en 48 horas, evitando la discrecionalidad en el manejo de los fondos.
Por múltiples causas que no son difíciles de vislumbrar, resulta un imperativo concreto, dar un salto cualitativo en materia educativa. No podemos seguir observando los malos desempeños de nuestros alumnos año tras año sin hacer nada para cambiar. La juventud espera respuestas y nosotros como sociedad debemos saber dar las respuestas. No hay más tiempo que perder. Un pueblo sin educación está condenado al fracaso, es imposible pretender ser una sociedad desarrollada sin jóvenes bien formados y que estén capacitados para ser competitivos y emprendedores. No hay otro modo de alcanzar el estado de bienestar que no sea mediante la educación.
En el ámbito legislativo, debemos trabajar para depurar todo el compendio de leyes. Es necesario sanear y simplificar los procedimientos, del mismo modo que la innovación tecnológica lo está haciendo con los procesos industriales, el método lo debemos aplicar en todos los ámbitos. En ese sentido, las leyes deben ser acordes con un plan integral que permita tener las herramientas para lograr el progreso en forma eficaz y simplificada. El cambio de paradigma está sucediendo en el mundo, y debemos adecuarnos en forma urgente en todos los campos, ofreciendo servicios eficientes, infraestructura moderna y un desarrollo sustentable para que cada vez más catamarqueños vivan mejor y alcancen el estado de bienestar.
Es clave fomentar el desarrollo de sectores productivos con un gran potencial en nuestra provincia, como la minería, el turismo, la actividad agrícola ganadera, siempre a través de la innovación tecnológica y la simplificación de los procedimientos. El estado es el principal responsable de crear las condiciones necesarias para que las inversiones crezcan, y estas tengan un alto impacto en el empleo y el PBI provincial.
Si bien pertenecemos a la Nación Argentina, y estamos expuestos a los yerros en la política nacional, debemos procurar hacer el máximo aprovechamiento de los recursos de los que disponemos, para alcanzar un mayor desarrollo, de tal modo de ser inelásticos en las crisis económicas que tiene nuestro país en forma recurrentemente.
Si nos organizamos mejor, trabajamos sobre los que nos une, somos prácticos, dejamos de esclavizarnos con las ideologías, que está visto no nos conducen a nada bueno. Teniendo en cuenta la baja densidad poblacional, haciendo un máximo aprovechamiento de nuestras riquezas, podríamos mejorar el nivel de vida de todos los habitantes de la provincia disminuyendo drásticamente los niveles de pobreza actuales, que nos agobian y preocupan.
Para materializar estos anhelos, es necesario fortalecer el Estado de Derecho, evolucionar hacia una mejor calidad institucional y recuperar los valores de la independencia real de los tres poderes del estado.
Tendrá que llegar el día que los catamarqueños comencemos a mirarnos con buenos ojos, cerrando las divisiones del pasado, potenciando el “ser catamarqueño”, recurriendo al dialogo, dejando de lado la confrontación estéril que genera mirar siempre hacia atrás. La idea debe ser superadora y optimista. Tenemos que recurrir a la energía buena y dejar de desgastarnos con hechos del pasado, que nadie puede modificar. Los hechos del pasado, buenos o malos, deber servir de aprendizaje para evitar repeticiones dolorosas. El despegue se hace desde el respeto mutuo.
Catamarca necesita un cambio de paradigma, es necesario dar vuelta la página y comenzar a construir otra historia, construyendo sobre bases sólidas, con seguridad jurídica. El cambio de paradigma y el mirarnos con buenos ojos, pensando exclusivamente en el porvenir, traerá aparejado otros múltiples beneficios. Una sociedad respetable, abierta, empática. Se que mis deseos suenan utópicos, pero, aun así, estoy convencido que si no lo intentamos seguiremos naufragando en la mediocridad sin lograr ningún objetivo específico, y que no sea pasar la vida sin al menos, haberlo intentado.
Fernando Capdevila