Catamarca y Tucumán, un solo corazón en los más chicos del “Decano”

Juveniles de la vecina provincia dejaron la pensión para ir a su casa, pero sólo por un tiempo.

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El sacrificio que implica irse de casa, de la ciudad y hasta de una provincia es algo que los jóvenes futbolistas conocen bien. Lo debieron intentar muchos tucumanos para tener una chance de hacer lo que más les gusta y ahora, con cada vez más frecuencia, lo ensayan chicos de otras provincias para venir a jugar a Tucumán.

Ese es el caso de Nicolás Romero y Gerónimo Hernández, dos juveniles catamarqueños que se instalaron en la pensión del club hace un tiempo y atraviesan la cuarentena, pero con el sueño de llegar a Primera intacto.

“Atlético significa mucho para mí, me dio la oportunidad de mejorar y seguir luchando por el sueño que tengo, que es llegar a jugar en Primera división. Al club le tengo un gran cariño”, cuenta Hernández, volante mixto que llegó a Atlético luego de un paso por River.

“Decidí volver de Buenos Aires por distintas razones, pero más que nada por la distancia. Volvía a mi casa sólo tres veces al año y por no más de cinco días”, cuenta el nacido en Belén, y que con Romero alternan entre Sexta y Reserva.

A la hora de armar el circuito de entrenamiento, Gerónimo acude a lo primero que encuentra a mano para cumplir con el plan del profesor Guido Cueva.

“Este va a ser mi segundo año en el club, el año pasado me tocó jugar todos los partidos de AFA de titular y siento que progresé mucho. Ahora estoy en Belén, nos mandaron un plan de trabajo así que estamos en eso, practicando de mañana y de tarde para no perder el estado físico. Me doy vuelta con lo que tengo en casa para hacerlo”, dice Hernández.

Cumpliendo la cuarentena con Jacinto, Laura y Mateo, papás y hermano, admite que también trata de ayudar en su casa con lo que puede. Mientras, recuerda cómo llegó al club. “Mi tío, que vive en Tucumán, se enteró de una prueba. Fui un martes y ese mismo día me dijeron que había quedado. Gracias a Dios me dieron un lugar en la pensión, siempre estaré agradecido con el club porque está pendiente de todo para que no nos falte nada”, dice el mediocampista de 17 años.

En Catamarca, todavía no hubo casos de covid-19 y “Gero” tiene un deseo al respecto. “Ojalá que siga así y que mejoren las condiciones en todo el país”, indicó Hernández.

“Mi sueño es jugar en Primera y sacar adelante a mi familia”, dice Romero desde Chumbicha, localidad de Capayán. Rodeados de sus seres queridos día a día se encarga de alimentar su propio sueño. Con voluntad y humildad forjan su destino.

“Me entreno todos los días, hago lo que mandan los ‘profes’ y un poco más. Un amigo de mi papá me da una mano también”, cuenta el zaguero central de la Sexta división.

A pesar de que en Catamarca no se registraron casos, Romero cuenta que en su localidad la gente respeta al pie de la letra las indicaciones gubernamentales.

“Aquí todo está tranquilo, la gente respeta la cuarentena, yo vivo con mi mamá y mis hermanos”, dice quien sueña ser el próximo Jonathan Cabral. “Miro mucho lo que hace, trato de aprender cuando lo enfrento. También observo a Javier Pinola y a Lucas Martínez Quarta”, añade.

Más allá de que la situación sanitaria está controlada, lo complicado en su caso es a la hora de entrenarse. “Es difícil, trato de armarme los circuitos con lo que tengo, no quiero perder terreno desde lo físico, quiero mantenerme en forma para volver y estar listo para jugar”, admite el defensor de 16 años, que llegó hace dos años a la pensión de Atlético.

“Al comienzo es complicado, no conocés a los chicos y estás lejos de la familia. Cuando puedo viajo a Catamarca, mi papá y mi tío iban siempre a los partidos. Ahora, por la situación económica lo hacen cuando pueden”, confiesa.

El agradecimiento del final queda para el club y para sus seres queridos: “estoy contento por estar en Atlético. También va el agradecimiento para Valeria y papá Walter, y mis hermanos Matías, Samir, Ignacio y Hannha. Junto con mis tíos son los que me dan fuerzas para seguir mi sueño”.

Fuente: La Gaceta

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