Catamarqueños ponen a prueba el pontificado de Francisco
El argentino Jorge Bergoglio logró mucho desde que se convirtió en el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, pero la interna oficial catamarqueña amenaza convertirse en el primer fracaso de su pontificado.
El Papa Francisco, aparte de instalar un nuevo estilo en el
Vaticano, de extrema austeridad y de compromiso a favor de los más pobres del
mundo, influencio para detener la guerra en Siria y entre Rusia y Ucrania, por
la situación política de Crimea.
Entre sus características más reconocidas, sobresalen, junto
con desechar la pomposidad del papamóvil, subirse a un auto cualquiera o
interrumpir la marcha de manera improvisada para bajarse a besar a un niño o
abrazar a una persona con el rostro desfigurado. Con esos gestos se ganó el
cariño de todo el planeta.
Pero para entender lo que tiene por delante, esto de que
recibiría durante el mes en curso a la gobernadora Lucía Corpacci, al
vicegobernador Dalmacio Mera y al presidente de la Cámara de Diputados Jorge
Moreno, conviene conocer también otra de sus costumbres, sus frecuentes
llamados telefónicos a la Argentina para hablar con personas, que para algunos
serán comunes, cuestión que lógicamente está en duda, pero que por ahí, ¿quién
sabe?, puede que conozcan la realidad catamarqueña.
El Vaticano ni el Papa improvisan cuando deciden recibir a
algún invitado, pero si deciden aceptar a la delegación local, no les será
fácil analizar el tablero político del oficialismo catamarqueño, cuyo mapa
político ha tenido un cambio rotundo en los últimos meses.
En ese tiempo, uno de los que vería al Papa, sentenció que
Lucía Corpacci no era su jefa política; el otro se entrevistó con el enemigo
número uno del peronismo, Oscar Castillo, y la otra lanzó la línea "13 de
Marzo”, a modo de "quiero retruco”. Pocas veces desde su llegada al poder, el
oficialismo ha tenido semejante nivel de fragmentación.
El capital de la cooperativa político que llegó al Poder
provincial en diciembre del 2011, después de 20 años de radicalismo, está
siendo sometido a una verificación casi contable, para saber a ciencia cierta
con cuanto respaldo cuenta cada asociado. El Papa Francisco tendrá que vérselas
con los representantes de cada uno de esos grupos en creciente discordia.
Según los analistas internacionales el "Papa ejerce un
poder sutil, no es el poder de la fuerza, sino el de influir, y su poder más
singular es la insistencia en el diálogo"; habrá que ver si ese poder
surte efecto ante la delegación catamarqueña.