Cierre inesperado: trabajadores de Neba se encontraron con las puertas cerradas
Una mañana que comenzó como cualquier otra terminó en sorpresa e incertidumbre para los empleados de la fábrica Neba, quienes al llegar a cumplir con su jornada habitual en el Pantanillo, se encontraron con la noticia del cierre de la planta.
Según relataron los propios trabajadores, la decisión fue comunicada de manera verbal por parte de la empresa, que argumentó la imposibilidad de continuar operando en el actual contexto económico. Entre los fundamentos expuestos, señalaron la situación que atraviesa el país, el impacto de las importaciones y la pérdida de competitividad, factores que —indicaron— llevaron a la firma a generar déficit.
La noticia golpea con fuerza a un plantel de empleados con amplia trayectoria dentro de la fábrica. Algunos cuentan con más de 25 años de servicio, mientras que otros superan los 50 años de edad, lo que agrava la preocupación ante la dificultad de reinsertarse en el mercado laboral.
El cierre no solo representa la pérdida de fuentes de trabajo, sino también un duro impacto social para numerosas familias que dependían de la actividad de la empresa.
Por estas horas, los trabajadores permanecen a la espera de las comunicaciones formales correspondientes y de precisiones respecto a su situación laboral, indemnizaciones y pasos a seguir. La incertidumbre domina el escenario mientras crece la preocupación por el futuro inmediato.