De cinco títulos, Arsenal obtuvo dos en Catamarca
Con goles de Nicolás Aguirre, Mariano Echeverría y Emilio Zelaya, venció por 3-0 a San Lorenzo de Almagro en Catamarca, alcanzado el quinto título de su historia. Ahora, el equipo de Sarandí podrá revalidar su título de la Supercopa Argentina (lo obtuvo, el año pasado ante Boca, jugando también en el estadio “Bicentenario” de nuestra provincia), además de disputar la próxima Libertadores. Y llevarse el cheque por 1.800.000 de pesos que correspondió al campeón de la Copa Argentina. San Lorenzo dio un ejemplo con su hinchada.
Catamarca es tierra de Arsenal. En la provincia donde se había consagrado en la Supercopa Argentina, el conjunto del Viaducto consiguió un nuevo logro histórico: goleó 3-0 a San Lorenzo y se quedó con la Copa Argentina Sancor Seguros. Nicolás Aguirre, Mariano Echeverría y Emilio Zelaya, los autores de los tantos de una nueva proeza histórica para el club de Sarandí, que podrá defender su logro de la Supercopa.
Se notó el clima de Final desde un principio. Alentado por una verdadera multitud que copó el estadio Bicentenario Ciudad de Catamarca, San Lorenzo intentó imponer su estilo de juego desde el comienzo del partido. Sin embargo, la dura lucha que plantearon los cinco mediocampistas de Arsenal, que se cerraron para ocupar los espacios de manera correcta, impidió que las acciones ofensivas del conjunto dirigido por Juan Antonio Pizzi fueran fructíferas. Angel Correa se las ingenió para quedar mano a mano con Cristian Campestrini, en la ocasión más importante del primer tiempo, pero el duelo lo ganó el arquero.
La copiosa lluvia y los fuertes vientos fueron otros condimentos que aparecieron en el inicio del encuentro. En la primera parte, el viento perjudicó a Arsenal, ya que a sus jugadores les costaba salir desde el fondo porque la pelota volvía raudamente. Los envíos largos hacia la posición de Julio César Furch quedaron prácticamente desactivados, pero el delantero arrimó cierto peligro con un remate de media distancia que salió desviado.
Parecía que el primer tiempo finalizaría sin emociones, hasta que Arsenal sacó a relucir su principal arma de ataque: el aprovechamiento de los errores rivales. Envío largo, floja respuesta de Sebastián Torrico con los puños y cabezazo certero de Aguirre, por encima de la posición del arquero. El conjunto del Viaducto, con la paciencia habitual, se adelantaba en la gran Final de la Copa. Minutos más tarde, San Lorenzo recibió otro golpe significativo, ya que Ignacio Piatti se fue expulsado por una dura entrada sobre Iván Marcone.
Se esperaba una reacción de San Lorenzo en la etapa complementaria. Pero, Arsenal se anticipó a cualquier situación y dominó las acciones de los segundos 45 minutos. Un cabezazo de Echeverría le permitió poner el 2-0, que luego se amplió con un derechazo impecable de Zelaya, retornado después de una larga rehabilitación por una lesión en la rodilla. Merecida y contundente victoria para el equipo de Gustavo Alfaro, que volvió a dar muestras de aplomo en una definición. Quinto título en siete años para este humilde club, que disputará la próxima edición de la Libertadores y podrá revalidar su título de la Supercopa Argentina contra Vélez. Ahhh..., a Humbertito Grondna, presidente de Arsenal, le gustaría volverla a jugar en Catamarca.
Finalmente, cabe dedicar un párrafo al correcto comportamiento de la multitudinaria parcialidad “Santa”, que literalmente colmó el estadio “Bicentenario”. Con excepción de un mínimo grupo de inadaptados, que arrojó cuatro butacas de la platea descubierta, cuando Emilio Zelaya anotó el 3-0, la enorme mayoría de simpatizantes “Cuervos” tuvo un ejemplar proceder, tanto al ingreso como, y sobre todo, a la salida del estadio. Eran miles y miles de personas, retirándose en silencio, sin la más mínima exteriorización de violencia, pese a la adversidad del resultado. Un hecho también digno de mencionar.