“Si le crecen pelos, actúa y hasta habla como un ‘gorila’, ¿qué es?"

“Luis (Barrionuevo) no lo quería entender, y hasta le costó la rebelión y el temporario alejamiento de Liliana (su hermana); pero después le explicaron que ‘si le crecen pelos por todos lados, actúa y hasta habla como un gorila, ¿qué es?”. La reflexión pertenece a un actual funcionario de la Cámara de Diputados, quien incrédulo no podía entender cómo el líder gastronómico había permitido incluir en su lista de legisladores provinciales a la Dra. Stella Maris Buenader de Walther.

POLITICA

Es que a "Mariela”, como se la conoce en las reuniones del "Garden” o los conspicuos cafés del "Tesón” (el de abajo o el de arriba), entre otros espacios de shushetaje vernáculo, no le llevó demasiado tiempo para exhibirse en su impúdico gorilismo al descalificar y desmerecer la gigantesca tarea de los familiares y amigos de desaparecidos y detenidos por razones políticas, señalando que "ahora nosotros debemos ocuparnos de los derechos humanos de los vivos, que para eso nos pagan”.

Con esa ligereza dialéctica, la diputada del Frente Tercera Posición (F3P), de Luis Barrionuevo (sí, así es),  pretendió fundamentar y hasta justificar su oposición a que se declare de interés parlamentario, cultural e histórico el film documental "El Jardín de Juan Chelemín”, del realizador catamarqueño Víctor Leopoldo Martínez, sobre las luchas sociales e ideológicas, como los consecuentes y analógicos martirios del cacique calchaquí y la estudiante "belicha” Yolanda Borda.

La película aludida reivindica las historias de vida de dos militantes populares de Catamarca, que –cada uno en su tiempo-  lucharon por la dignidad humana y se rebelaron contra las opresiones y las injusticias. Uno de ellos, Juan Chelemín, valiente cacique calchaquí, un "desaparecido” por los historiadores "oficiales”, y Nelly Yolanda Borda, activista del campo popular, desaparecida el 27 de enero de 1977 durante la dictadura del "proceso”.

En oposición, la diputada Buenader de Walther adhiriendo a la postura del Frente Cívico y Social (FCyS), que se empecina en no reconocer a varios de sus más caracterizados próceres (Arnoldo Castillo, Horacio Pernasetti (p), Guilermo Herrera, Ricardo Guzmán, etc.) como colaboradores del aquel "proceso” y cuanta dictadura militar avasalló las instituciones de la República, lanzó su temeraria frase de que "ahora hay que proteger los derechos humanos de los vivos, que para eso nos pagan”.

De todos modos no hay que pensar en una ingenuidad, ni en el apresuramiento de la legisladora del F3P, porque Buenader de Walther utilizó a la prensa oficial de la Cámarade Diputados, para exponer su pensamiento. Fue algo pensado y perfectamente premeditado.

Además lo hizo en defensa propia, porque avanzando someramente en la trayectoria pública de esta actual parlamentaria, se advertirán los "dorados” días de su paso como funcionaria judicial, al igual que su marido Eduardo Walther, designados ambos en aquellos nefastos tiempos del "proceso” militar. Tampoco son desconocidos sus días como funcionaria de Eduardo Brizuela del Moral, nada menos que al frente de la Asesoría General de la Gobernación.

De allí que le aparecieran indisimuladamente sus rasgos de "gorila”, típicos de las personas que rechazan todas las acciones, medidas y reivindicaciones de orden popular, que tiendan a favorecer a los sectores más humildes y desprotegidos de la sociedad.

El "gorila" pertenece a las clases sociales elevadas o privilegiadas, que no han producido su dinero ni sus bienes "rompiéndose el lomo” precisamente, ni sufriendo persecuciones, sino que -y hasta asombrosamente- coinciden con el usufructo de su origen paquete y derechoso, nostálgico de los supuestos buenos y viejos tiempos de milicos y genocidas.

"Gorilas” fueron los que pintaban "Viva el cáncer” para celebrar la enfermedad de Eva Duarte de Perón, como son quienes "ahora se ocupan de los vivos” sin importarles los miles y miles de muertos y desparecidos que sucumbieron en las largas noches de las dictaduras, aunque a Luis Barrionuevo le cueste entender.

 

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