Creer o reventar, en Tucumán la UCR está en contra de la re-re
Pasa que en las delegaciones provinciales de un mismo partido político tengan visiones muy diferentes sobre un mismo tema. Obvio, las diferencias no son ideológicas sino de conveniencias. Aun así, en materia de re-relecciones, no deja de sorprender las diferencias de las UCR’s tucumana y catamarqueña. En una hay oposición, en la otra apoyo total.
Diferencias son diferencias. La Unión Cívica Radical de la provincia de Tucumán marcó una clara diferencia con la UCR de Catamarca. Aquella fuerza se manifestó en contra de la re-reelección del gobernador provincial, Jose Alperovich, quien alguna vez fue afiliado radical. Las razones del radicalismo, ciertamente son comprensibles. Ninguna sociedad se desarrolla con el continuismo de una misma persona en el gobierno; lo saludable para cualquier democracia en serio es la alternancia.
Ese criterio no lo comprende la UCR catamarqueña, que bajo la mayordomía de Martha Grimaux, apoya a rabiar la re-reelección de Eduardo Brizuela del Moral. (Igual, cabe destacar que no es la única truculencia que apoya el radicalismo catamarqueño claro. Con marcada diferencia a la posición de otras épocas, ahora no solo apoya las re-re que por ejemplo le criticaba a Ramón Saadi o a Carlos Menem, sino que también apoya el nepotismo que antes se consideraba maligno, la partidocracia y hasta por omisión también la corrupción).
Concretamente la novedad es que la UCR tucumana, que integra una especie de frente cívico como el catamarqueño, llamada allá la Multisectorial Cívica, no ceja en su afán por lograr que la Justicia frene las aspiraciones del gobernador, José Alperovich, de acceder a un tercer mandato consecutivo.
La batalla por la democratización del sistema político en aquella provincia, llevó a que se presentara un planteo ante la sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo para que se declare la nulidad del artículo 159 de la Constitución provincial de 2006, que habilita esa chance. En Tucumán, como en Catamarca, la posibilidad de la re-reelección de un mandatario es legal, aunque no legitima políticamente, que es lo que se cuestiona.