Curioso, al oficialismo le llegó la hora
Eduardo Brizuela del Moral enfrenta desde hoy otra semana complicada. Vuelve desde Chile descansado, con algunas promesas y ninguna concreción, pero poco importa eso ahora, como a estas alturas tampoco importa si autorizó o no el operativo para recuperar la conducción de la Cámara baja, que terminó en escándalo.
Da la impresión, a todos, no se sabe si al oficialismo también, que desde el 13 de marzo todo cambio. Hasta el 12 de marzo, lo que el gobierno brizuelista podía hacer sin hacer, lo hacia; por omisión. Para ese entonces todo se explicaba como decía aquel sabio proverbio chino: “no hay nada que el no hacer no haga”.
Pero desde aquel horrible día ya no. La impresión generalizada, otra vez, no se sabe si en el gobierno se percibe lo mismo, es que ha llegado el momento de empezar a ser inteligentes en serio, a estar a la altura de las circunstancias. Ahora ya nada se resuelve por omisión, para llegar en pie a diciembre se requiere como nunca dar la sensación de vigor, de fortaleza o al menos de entereza política. La encrucijada reclama acción.
No hay constancia de que el gobierno comprenda cabalmente la hora que le toca vivir. Lo que pasó la última semana o los argumentos que brindaron las voces oficialistas del papelón, sugieren que no. Pero la señal más importante las tendrá que brindar el propio Brizuela, desde hoy lunes. Un tema sobre el que podría dar alguna señal es justamente lo que pasó la semana pasada.
Podría dejar pasar el escándalo, como si nada, como se hacia hasta antes del 13 de marzo, sin precisar responsables, sin sancionar a nadie; pero sería grave. Lo recomendable en atención al futuro inmediato sería que brinde certezas de que hay alguien que conduce y de que ese alguien tiene firmeza. Seria lo mejor. Aunque no dejaría de ser curioso, que al final se le reclame semejante demostración.