El dedo de Quintar en la llaga

Incontrolable a la hora de hacer promesas en público, Amado David “Coco” Quintar habló ayer sobre la posibilidad de que las candidaturas del UCR se resuelvan por vía de las urnas. No deberían extrañar semejantes declaraciones del presidente de un partido político, pero tratándose del entente que controlan Castillo y Brizuela del Moral convendría esperar que las decisiones las termine tomando una mesa chica.  

Quintar
POLITICA

El presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical, Amado David Quintar, puso ayer el dedo en la llaga, pero en la llaga de los verdaderos jefes del radicalismo catamarqueño, al anticipar que si no llega a listas de unidad para las próximas elecciones de renovación parlamentaria, él, Quintar, convocará a elecciones internas como lo establece la Carta Orgánica Partidaria. ¡Qué tal!

Envalentonado desde que asumió la presidencia formal del Comité Provincia de la UCR, el intendente de Fiambalá dijo que “llegado el momento se va a tener que convocar a las elecciones internas, si hay algún sector que está en desacuerdo con hacer una lista unidad, se tiene que producir la interna. Es una obligación, no importa si está de acuerdo o no”.

Es políticamente correcto lo que propone Quintar, y no deberían extrañar semejantes declaraciones del presidente de un partido político, pero tratándose de un partido político que  controla Oscar Castillo y Eduardo Brizuela del Moral, dos dirigentes acostumbrados a escaparla a la voluntad popular, es lógico pensar que las decisiones de este calibre las tome una mesa chica (bien chiquita claro).

Ese tipo de resoluciones son las que al decir de muchos hombres del radicalismo, han llevado a que la fuerza perdiera credibilidad y el gobierno de la provincia en marzo del año pasado.

Sin embargo los popes de radicalismo catamarqueño no dan señales de comprender el mensaje de la ciudadanía. Así debe entenderse que tras el fracaso electoral las autoridades partidarias resolvieron estrechar más la poca participación política de las líneas disidentes.

Esta es la pura realidad de un partido político casi vip, donde una minoría privilegiada comanda todo y se reserva para si, y para los que aceptan esas condiciones, los privilegios de los cargos y las candidaturas. Por eso suenan extrañas las palabras de de Quintar.

 

 

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