Derrumbe textil en Argentina: baja del 18% y 5.000 trabajadores afectados

La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de la última década. Según los datos del sector, en agosto de 2025 la producción se desplomó un 18,1% interanual, una contracción que casi cuadruplica el promedio industrial nacional, que cayó apenas 4,4%.

ECONOMIA

El derrumbe productivo se refleja en el nivel de actividad de las plantas textiles, que operaron en agosto con apenas un 41,5% de utilización de la capacidad instalada. Esto significa que más de la mitad de las máquinas permanecen paradas o trabajan por debajo de su potencial, dejando en evidencia la gravedad del parate.

El sector no sólo enfrenta una caída del consumo interno, sino también crecientes dificultades vinculadas al financiamiento, los altos costos y la falta de materia prima.

Impacto laboral: 5.000 empleos menos

En el último año, la industria textil sufrió una importante contracción del empleo formal. Con 108.000 trabajadores registrados, el sector perdió 5.000 puestos en los últimos doce meses, afectando especialmente a pequeñas y medianas empresas, que son el corazón del entramado productivo textil.

Sindicatos y cámaras empresarias coinciden en que esta tendencia podría profundizarse si no se toman medidas para reactivar la demanda y sostener la actividad.

Comercio exterior: exportaciones en baja e importaciones en alza

La crisis también golpea al comercio exterior. En los últimos doce meses, las exportaciones textiles cayeron 12%, mientras que las importaciones aumentaron 119%, generando una fuerte presión sobre la industria local, que compite en desventaja con productos del exterior que llegan a precios más bajos.

Además, el abastecimiento se complica por la caída en la producción nacional de algodón, que se redujo cerca de 15%, y por un aumento en los precios al productor que apenas llegó al 10% anual, muy por debajo de la inflación general.

Un sector en alerta

Para la gerente general de la Federación Textil, el panorama es "extremadamente desafiante". No se trata sólo de la caída del consumo: las empresas enfrentan restricciones financieras, encarecimiento de insumos y un mercado interno debilitado.

La combinación de menores ventas, menor producción, pérdida de empleo y competencia externa creciente configura un escenario preocupante tanto para las empresas como para los trabajadores.

Necesidad de políticas urgentes

La crisis textil deja en evidencia la necesidad de políticas específicas que permitan frenar la caída y recuperar la actividad. Entre las medidas reclamadas aparecen líneas de financiamiento accesibles, incentivos para la producción local, controles sobre las importaciones y planes de apoyo al empleo.

Mientras tanto, empresas, trabajadores y sindicatos se mantienen en alerta, observando de cerca la evolución de un sector clave para las economías regionales y para miles de familias que dependen de la actividad textil en todo el país.

 

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