Desafío para el Frente para la Victoria
La llegada de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Catamarca, la semana que viene, es una jugada de alto riesgo para la gente del kirchnerismo local; constituye un verdadero problema, que si no lo resuelve favorablemente, lo hará el radicalismo local.
Ciertamente son muchas las razones por las que un presidente de la Nación tiene, desde siempre, una alta aceptación en el electorado catamarqueño; lo que no siempre, casi nunca en realidad, fue bien aprovechado por las fuerzas opositoras al Frente Cívico. El ejemplo son los cientos de miles de planes sociales, asignaciones universales por hijo, otros tantos subsidios y becas por distintos conceptos, millones de fondos que se remiten por a fuera de la coparticipación federal que llegan para viviendas, obras, caminos, proyectos sociales, etc., etc., frente a lo cual sigue ganando la versión radical de la discriminación.
Específicamente el kirchnerismo local, salvo la venida de Néstor Kirchner al acto de cierre de campaña en octubre del 2005, luego no ha podido resolver favorablemente las trampas discursivas con las que el radicalismo gobernante repelió las venidas de cualquiera de los integrantes del matrimonio K a Catamarca.
La ultima vez que vino Cristina Kirchner a Catamarca, no solo no se fotografió con los candidatos que en esa oportunidad enfrentaban al FCS, sino que ingenuamente cayó en la emboscada que le preparó en gobierno provincial cuando el propio gobernador Eduardo Brizuela del Moral le dirigió un discurso subido de tono político y hostilidad.
Fue un hecho increíble, no solo porque el que se quejaba de un destrato, Brizuela del Moral, en realidad era él quien maltrataba a la visita, nada menos que la Presidenta de la Nación, sino también porque en esa jornada el Gobierno provincial instaló a los funcionarios políticos del área de Seguridad en los pisos de las principales radios de la ciudad para que atemorizaran a la poblacion por la llegada a la provincia de personajes foráneos, advirtiendo que extremaran las medidas para su seguridad personal y familiar. Los foráneos eran personas relacionadas con la seguridad presidencial, el protocolo, policías de civil de provincias vecinas, gobernadores de provincias, sus funcionarios y dirigentes que siempre aprovechan la llegada de un presidente a sus regiones para entrevistarlos o demostrar su apoyo o afecto.
En aquella oportunidad, claramente ganó la versión de la realidad que impuso el FCS; tan es así que las elecciones las terminó ganando la boleta de candidatos del oficialismo.
Ese es el escenario que montará el Gobierno del Frente Cívico otra vez ante esta nueva llegada de la presidenta Kirchner a Catamarca, y por lo menos logrará que por una semana más los medios de comunicación no hablen de la gestión del gobierno provincial, que ciertamente es pésima, y si de los bemoles de la visita presidencial.
Para empezar, el kirchnerismo ya cometió un primer error en la definición de la agenda que desarrollará Cristina Kirchner en Catamarca; según se informó la Presidente llega invitada por los directivos de la fábrica ENCATA que reinaugura su planta gracias a un programa de Nación, y no se resalta que el Gobierno del FCS no le preocupan muchos los trabajadores de los emprendimientos fabriles que cierran, por eso no los ayudan y prefieren destinar fondos a la construcción de obras faraónicas que bien podrían esperar para otro momento. Se dijo también que CFK participará de la inauguración de la Avenida Circunvalación y que por teleconferencia hablará con gente de Loma Negra y en un acto de inauguración de las cloacas en Andalgalá. Aparentemente no está prevista la entrega simbólica de ni siquiera una sola netbook del programa Conectar Igualdad.com. En nuestra provincia ya recibieron netbooks 6.000 alumnos catamarqueños y está previsto que hasta marzo, las reciban 30.000 alumnos más. Se trata en definitiva de un botín político que ninguna fuerza política olvidaría; el FCS seguro que no.