La distancia entre el Papa Francisco y el Obispo Urbanc
A raíz del “espanto” del obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, porque en tono despectivo observó a la Gruta de la Virgen del Valle como “una villa miseria”, vale la pena recurrir a la actitud de vida del Papa Francisco acerca de esos informales asentamientos populares.
Quienes más conocen al actual Obispo de Roma, Jefe de la Iglesia Católica y cabeza del Colegio Episcopal, más que recordarlo por no utilizar vehículos oficiales o por movilizarse en micro para visitar barrios humildes, al ex cardenal Jorge Mario Bergoglio -ahora papa Francisco- lo identifican fervorosamente entregado a sus obras en las “villas miseria”.
La página Bajando líneas en su comentario sobre las visitas de Bergoglio a las villas contó: “El cardenal es un gran enamorado de esa religiosidad popular, dicen los curas villeros, y cuentan que es bastante común que, durante las peregrinaciones juveniles a Luján, sea Bergoglio el confesor que se instala, sin que los jóvenes peregrinos lo sepan, en la basílica”.
Tampoco es raro, dicen, que llegue de improviso a un comedor popular o a la fiesta de una Virgen en alguna de las barriadas donde trabaja el equipo de la Pastoral Villera.
Los “curas villeros”, los sacerdotes cuyas obras están basadas en las villas miserias de Argentina, fueron impulsados por el actual Papa Francisco.
La periodista María O'Donnel en un informe sobre estos sacerdotes, escribió que “estos curas, muchos de ellos nacidos y criados en familias de clase media acomodada, reivindican la cultura de los barrios que habitan. Pelean contra la estigmatización, rescatan la solidaridad, las colectas ante cada muerte para que nadie sea privado de un velatorio digno, la alegría que no se rinde ante la adversidad y todo eso quieren defender ante la mirada que sienten prejuiciosa del afuera. Por eso hablan de integrar, antes que de urbanizar.
En su definición de “Francisco, el Papa de los confines”, Eduardo Casas resumió también la tarea de Bergoglio como cardenal, describiendo que “el Papa Francisco se lleva lo mejor del Cardenal Jorge Mario Bergoglio para el ministerio de Pedro: sus viajes en el subte de la ciudad de Buenos Aires; sus visitas a la Villa 31; su presencia en las cárceles, su aliento a las escuelas, sus palabras a las enfermos de VIH, su paso por la Compañía de Jesús de la ciudad de Córdoba; su conversaciones con los cartoneros y las víctimas de la trata; su capacidad de respeto, escucha y cercanía, su actitud conciliadora, su apertura ecuménica, su capacidad de dialogar y de decir las cosas tal como su conciencia lo dictaba y mucho, mucho más que sabemos y también otras que ignoramos”.
Finalmente en su blog personal el Padre Ismael Ojeda relató la relación del cura villero ‘Padre Pepe’ (por José María Di Paola) con el ex cardenal Bergoglio. Allí publicó “…el padre Pepe considera a Bergoglio ‘un amigo y un padre espiritual’, él fue ‘quien me mandó en 1997 a Villa 21’, al frente de un ‘equipo de sacerdotes’ en una parroquia extrema, situada en una tierra de compra y consumo de drogas. Cuatro sacerdotes para cuarenta mil personas: ‘Gracias a él, a su presencia, hemos conseguido desarrollar muchos trabajos de prevención y recuperación’.
Como verá el Sr. Obispo Urbanc, la estigmatización de los humildes puesteros de La Gruta con sus personales prejuicios sobre las villas miserias, evidentemente no coinciden con los pensamientos del Papa Francisco.
Victor “Paco” Uriarte.