¿La doctora Lucía Corpacci podrá “dar misa y repicar” al mismo tiempo?
Es como si fuera una tradición. Cuando un peronista asume el mando como presidente o como gobernador, automáticamente se convierte en presidente del Partido Peronista y nos parece que esto tiene su explicación.
Cuando el 24 de febrero de 1946 el general Juan Domingo Perón ganó las elecciones presidenciales con el 56 por ciento de los votos, se autodesignó presidente del flamante Partido Justicialista, una derivación del Partido Laborista fundado en 1945 por los sindicalistas Luis Gay y Cipriano Reyes a la cabeza de 150 dirigentes sindicales que apoyaron decididamente a Perón y su compañero de fórmula un radical venido a menos llamado Jazmín Hortensio Quijano.
No es motivo de estas líneas abordar cuestiones vinculadas a la forma en que Perón “devolvió favores” encarcelando a Cipriano Reyes en 1947.
Y allí arrancó la dualidad. El ejercicio de los dos cargos en simultáneo y tiempo completo. Presidente de la Nación y Presiden te del Partido y la inevitable mezcla o aligación gobierno-partido que finalizó, en 1955 con la caída del partido gobernante ostensiblemente devaluado por el paso de los años, un entorno de inútiles oportunistas y –fundamentalmente-, la ausencia de la Señora María Eva Duarte.
En Catamarca se anunciaron elecciones internas en el Partido Justicialista para elegir autoridades pero el acto eleccionario fue suprimido ante la existencia de una lista de unidad. Según se dijo, la oficialización de la lista tendrá lugar pero cumplimentándose todos los plazos del cronograma electoral.
La “lista de unidad” es encabezada por la doctora Lucía Corpacci electa gobernadora de Catamarca en los comicios del 13 de marzo pasado. Circunstancia por la cual nos atrevemos a formular algunas apreciaciones.
La primera tiene que ver con esa mayoría ciudadana que eligió a Lucía Corpacci para que ejerza el cargo de gobernadora. Que le asignó la responsabilidad de administrar la provincia en el marco de una tarea de “tiempo completo”. “Dedicación total” “Full time”. Hilando finito podría llegar a admitirse que le suspendieran la matrícula para ejercer la medicina y disponga de todo su tiempo para desempeñar eficazmente la primera magistratura.
La otra apreciación se relaciona con que en ningún momento le anticiparon –a los ciudadanos-, que sesenta días después de las elecciones la Señora Corpacci sería designada Presidente del Partido Justicialista sin que mediara una elección interna y ninguneando a los afiliados a quienes se les escamoteó el derecho a elegir, ignorando su condición de afiliado, adherente o militante. Otros lo hicieron por ellos en un acto falto de democracia que sienta un mal precedente.
Los que dispusieron esta “unidad” con la doctora Lucía como presidente del partido ¿Están seguros de satisfacer un sincero e íntimo deseo de la electa gobernadora? Al margen de una justificable vanidad propia de los seres humanos, asumir la conducción del partido fundado en Catamarca por sus ancestros puede resultar muy atractivo y tentador pero carece de sentido práctico en función de gobernar y puede resultar una pesada y hasta molesta mochila.
No caben dudas sobre la situación que se va a desencadenar a partir que la señora Corpacci asuma el mando en la Casa de Gobierno y la presidencia en la sede partidaria. Miles de personas van a querer saludarla, felicitarla, besarla, pedirle un puesto y sacarse fotos con ella.
No han de faltar los oportunistas que pedirán una audiencia para figurar en la información de Prensa de la gobernación y salir en los medios. ¿Podrá dedicarle un par de minutos a cada visitante, a cada pedigüeño, a cada auténtico militante o afiliado? Resulta más que dudoso y poco posible manejar semejante agenda cuando los días sólo tienen 24 horas.
Entonces aparecerán los y las secretarias con la misión de informarle al visitante que “la doctora está en una reunión y que lamentablemente-, no podrá atenderlo. Que en todo caso le diga el motivo de la visita y que vuelva más adelante, en otro momento”.
La “amansadora”, ineluctablemente, va a funcionar “a dos puntas”: en la Casa de Gobierno y en la sede partidaria y en los dos lugares habrá personas que verán frustradas sus ilusiones de conseguir una entrevista para pedir un empleo, una ayuda económica o lo que sea.
La experiencia indica que una de las peores cosas que le pueden ocurrir a un político es defraudar a la gente y ésa es, precisamente, la sensación que se instala en los individuos en estos casos.
¿Qué sucederá con los funcionarios integrantes del gabinete que en los comienzos de la gestión se verán abrumados por los problemas residuales que, sin duda, heredarán del brizuelismo luego del traspaso del mando?
Los funcionarios se verán necesitados de una especial atención por parte de la gobernadora. ¿Podrá ella dispensársela si tiene un montón de gente haciendo “antesala”? Queda muy flojo despachar la gente sin atenderla. Perjudica la imagen y puede restar futuros votos
Se podría haber postergado la asunción como presidente del partido. Dejar pasar unos meses al frente del ejecutivo., “acomodar las cargas”, organizarse en la nueva función al frente del gobierno. En una palabra: “aclimatarse” y superar los tiempos iniciales de una gestión que, a no dudarlo, será singularmente compleja y le demandará un gran esfuerzo a la doctora Corpacci.
Estimamos que esta “lista de unidad” es un flaco favor que le hacen a la doctora Lucía. En lugar de eso podrían haber elegido –democráticamente-, una conducción que colabore con la señora, que le “quite piedras del camino y palos en las ruedas” funcionando como un auténtico y legítimo eslabón entre pueblo y gobierno.
No sería raro que la “medición de imagen” de la doctora muestre una disminución atribuible, tal vez, al hecho que la doctora fue votada por ciudadanos no peronistas ni kichneristas. Serían los que no ven con buenos ojos esta elección ejecutada al margen de miles de voluntades ajenas a todo partidismo y que votaron por la doctora con la esperanza de un cambio positivo en la provincia. La “lista única” no constituye en absoluto un cambio. Es más de lo mismo y no ha de pasar mucho tiempo para que aflore el repudio expresado por ciudadanos que ahora, ante la noticia que motiva estas líneas, cargan un gran fastidio relativamente disimulado hoy, pero quizás mañana comience a manifestarse pese a los esfuerzos de algún infaltable obsecuente por evitarlo..
Sería bueno que la doctora Corpacci y su equipo repiensen este asunto y analicen la posibilidad de cambiar un rumbo que, estimamos, está equivocado.
Sería una muestra de sensatez digna de alguien que posee sentido común y motivadora del aplauso de la ciudadanía.
Y la doctora Lucía Corpacci no se verá forzada a correr desde el púlpito hasta el campanario con el correspondiente y evitable desgaste.
G.B