“Encontrar objetos religiosos y domésticos afro permite reconstruir la vida de esa población invisibilizada”
El reconocido arquitecto, investigador y fundador del Centro de Arqueología Urbana de la UBA habla de los objetos arqueológicos que hacen visible la cultura de los afrodescendientes del tronco colonial en Buenos Aires y sobre cómo la discriminación de la época aún sigue vigente contra esta población que llegó a representar el 30 por ciento de los habitantes.
"Empanadas calientes para las viejas sin dientes” y "velas
velitas para alumbrar las casitas, velas velones para alumbrar los balcones”,
son algunos de los cantos que resuenan en el imaginario colectivo cuando se
recuerda a los africanos y afrodescendientes que habitan el país desde su
formación como una especie de adorno pintoresco que decoraba las calles
porteñas. Se tiende a pensar que la población negra fue minoritaria en la época
colonial cuando, en realidad, estuvo invisibilizada. Los objetos de origen afro
encontrados por la arqueología demuestran que aún sufriendo la más terrible
situación de esclavitud, los afroargentinos mantuvieron su cultura viva.
"Como la arqueología trabaja con objetos y no solo con
documentos escritos, encuentra evidencias materiales y les da materialidad a los textos” explica a la
Agencia CTyS el doctor en Arquitectura, arqueólogo urbano e investigador
principal del CONICET, Daniel Schávelzon. Y remarca: "Encontrar objetos
religiosos y domésticos afro en una habitación de la casa de una familia importante
de Buenos Aires, en la cual vivían una docena de esclavos, te da la posibilidad
de reconstruir la vida de esa población tan invisibilizada.”
En los cuartos ubicados en el fondo de los caserones
coloniales, así como también en sitios públicos como la Plaza Roberto Arlt, la
arqueología urbana ha hallado numerosos objetos propios de la cultura africana:
muñecos de vudú y piedras usadas para magia adivinatoria, pipas de origen afro,
vasijas y utensilios con dibujos e inscripciones muy antiguas, constituyen
algunos de estos elementos.
¿Cree que los objetos
encontrados demuestran que la población afro mantuvo un tipo de resistencia
cultural silenciosa frente a la esclavitud?
Yo creo que sí. Uno lo que hace en arqueología es primero
encontrar los objetos y después, según el contexto, puede empezar a inferir
cosas. Que tanto tiempo después se mantengan esas prácticas escondidas nos
hablan de una resistencia no violenta. Es una resistencia más escondida y
difusa, pero demuestra que los afro no tenían el cerebro lavado.
En la década del ´50 en EEUU surgió una nueva corriente
antropológica que planteaba que los eventos tan traumáticos como la esclavitud
producían la estupidización masiva de la población, es decir, que el lavado de
cerebro era posible. Lo que se empezó a pensar con la posmodernidad es que ese
lavado de cerebro no existe. Entonces, yo creo que los afro mantuvieron una
resistencia cultural silenciosa, y la identidad y la memoria llegan hasta hoy
de muchas maneras.
Además, no solo en
Argentina, en su libro Buenos Aires negra usted menciona que se encontraron
objetos similares en toda América…
Por supuesto, la diáspora africana fue compleja. Los
europeos llegaban a un pueblo, cargaban un barco con esclavos de África, que
tal vez venían de un mismo pueblo y eran familiares entre sí, y los distribuían
por toda América. Entonces, la cultura afro está dispersa en todo el continente
porque así fue la repartija.
¿Qué valor tenían para
los africanos y afrodescendientes este tipo de objetos encontrados?
Es difícil saberlo. Para los africanos trasladados deberían
tener un valor muy importante porque era lo único que los unía a ese mundo del
cual salieron, al cual no podían volver y que además no tenían la más remota
idea de donde quedaba. Porque nosotros, desde nuestro lugar y época, estamos
pensando en un mapa, pero los africanos no tenían ese mapa.
En ese sentido, la
arquitectura de la Buenos Aires colonial también revela muchas cosas...
La arquitectura es muy importante. Todos hemos visto planos
de casas coloniales, también censos que dicen cuántos esclavos había. Pero
nadie informó sobre las condiciones de vida de los esclavos en los caserones
porteños. La arquitectura revela que existían familias con 15 esclavos y estos
vivían todos en un cuarto de 3 por 3.
El racismo nacional
La situación de los afroargentinos del tronco colonial está
lejos de responder al imaginario colectivo. Siglos de invisibilización
dificultan el recuerdo de su paso por el país y su gran influencia en la
cultura porteña. Por ejemplo, el lunfardo está plagado de palabras de origen
afro, como mina (en referencia a la mujer), quilombo, mondongo, mucama y
tamangos, entre otros. "Los porteñistas las disfrazaron de herencias europeas o
lunfardos carcelarios pero, en realidad, son palabras que vienen de África”,
destaca el arqueólogo.
Según Schávelzon, el siglo XIX estuvo signado por el racismo
y esa situación se mantiene hasta el día de hoy. Esta tendencia -según explica-
es lo que provocó que se desconozca que durante largo tiempo el 30 por ciento
de la población del país era de origen afro y que muchos de ellos llegaron a
ser reconocidos escritores, músicos, periodistas y políticos.
¿Cree que el racismo
fue funcional al proyecto de nación blancaeuropea que caracterizó al siglo XIX?
Sí, no cabe duda de que en la época colonial había una
sociedad racista y esclavista. En Buenos Aires, hasta 1861 esto no estaba
prohibido. Que San Martín, Rosas y quién sea tuvieran esclavos no era algo
ilegal, lo que sucede es que hoy nos cuesta imaginar eso. La primera mitad del
siglo XIX es una sociedad liberal esclavista y tenemos que asumirlo.
¿Concuerda con la
teoría que postula que en Buenos Aires los afrodescendientes se invisibilizaron para poder sobrevivir?
Yo creo que sí. Hay que pensar en lo que era el nivel de
castigo y represión. Hay que ubicarse en ese mundo terrible, violento y sádico
en donde mucha gente se habrá reprimido para sobrevivir. Otros habrán tratado
de acomodarse lo mejor posible. Una de las discusiones que yo tengo con otros
académicos es que, según mi planteo, muchos afrodescendientes se ufanaron por
los logros que tuvieron dentro de la propia sociedad blanca. Muchos llegaron a
ser altos coroneles del ejército, diputados, etc. Mi pregunta es: ¿es un logro
a la liberación de los africanos o es un logro a la adaptación de la sociedad
blanca?
Y ese racismo y esa
invisibilidad también se ven hoy...
Claro, pero de otra manera. Hoy no se los mata ni se los
tortura pero es muy común en Buenos Aires que cuando alguien ve rasgos afro se
considera que es descendiente de la población indígena, pero jamás se concibe
como nuestra herencia afro. Es algo que no se ve y además está connotado con lo
negativo. En la historia argentina el indígena existe, pero el negro no.
Fuente: Gaspar Grieco-Agencia CTyS