Entre la vida y la muerte

Con el vencimiento mañana, del plazo obligatorio para inscribirse para participar de los próximos comicios nacionales, a la fuerza gobernante le toca vivir la peor hora. La UCR pretende que se firme un acta de continuidad del FCS; los partidos chicos, reclaman se defina antes para quien será la candidatura de octubre.

POLITICA

Hasta mañana 15 de junio, tienen plazo para formalizar su inscripción las fuerzas políticas dispuestas a participar de las próximas elecciones nacionales. Con la presión del tic tac de esa cuenta regresiva, el Frente Cívico, el oficialismo provincial, el radicalismo catamarqueño en realidad, trata de lograr la continuidad del apoyo que distintos sectores que venían brindándole cada dos años.

Le juega en contra del Frente Cívico, del oficialismo provincial, del radicalismo catamarqueño, la derrota todavía tibia del 13 de marzo pasado, de una fórmula íntegramente radical.

Con ese antecedente que sirve de argumento contundente para la difícil hora que vive el oficialismo, las fuerzas menores que durante los últimos 20 años acompañaron disciplinadamente a los candidato que determinaba la UCR, ahora se niegan a continuar firmando en blanco ese apoyo; ahora exigen saber si el FCS continua, es decir, si la principal y única candidatura en juego en octubre próximo será para un representante de una de las fuerzas menores, un no radical.

Las fuerzas políticas que se bajaron definitivamente de la contienda interna, que saben que no tienen chances de quedarse con esa candidatura, ya se fueron, pero Movilización o PUC, que creen todavía que pueden hacerse de esa candidatura, reclaman una definición sobre la continuidad o no del FCS, en buen romance, si el candidato será, otra vez, como en marzo pasado, para un afiliado radical, o para un no radical.

El plazo vence mañana; en política no hay garantías, todos lo saben, pero reclaman definiciones claras al respecto. En el sector del radicalismo que es oficialista, el Movimiento Renovador, se esquivan, se demoran esas definiciones, con la esperanza de llegar a mañana con el apoyo de fuerzas políticas menores plasmadas por escrito. Después de eso se procederá a la elección del candidato.

Una fuerza política acostumbrada a convocar con recursos del Estado, dineros, cargos o favores varios, cuando pierde ese irresistible encanto, pierde también poder de convocatoria. Eso le toca sufrir al Frente Cívico, al oficialismo provincial, al radicalismo catamarqueño, que por eso mismo se debate entre la vida y la muerte.

 

Podés leer también