La fórmula que simbolizó el cambio
La derrota del Frente Cívico después de veinte años, y el triunfo del peronismo, generaron grandes expectativas para los catamarqueños. El cambio de color político llegó en manos de una fórmula que complementa juventud, trayectoria y promesas de crecimiento. Corpacci-Mera la fórmula triunfadora que espera hasta diciembre para comenzar un nuevo capítulo de la política catamarqueña.
Si bien influyeron numerosos factores, uno de los motivos por lo cuales los catamarqueños eligieron después de veinte años alterar el color político de la provincia, fue sin dudas por la búsqueda de un cambio.
Este cambio que tanto se buscó fue representado en la fórmula kirchnerista en todas sus formas y géneros, de acuerdo a lo que expresaron un gran porcentaje de catamarqueños en las urnas. Fueron los kirchneristas junto a algunos sectores peronistas los principales contrincantes de quienes hace dos décadas tomaron el poder de la provincia y terminaron por salir con un final poco feliz.
Por un lado, la candidata electa será la primera mujer en gobernar la provincia sumándose al crecimiento del género femenino en la política argentina. Por otro, su compañero de fórmula, Dalmacio Mera, como figura de juventud, quien en su rol de diputado nacional impulsó numerosas acciones para Catamarca y los jóvenes.
Lucía Corpacci llegó al 13 de marzo encabezando una fórmula que quedará en la historia de Catamarca; primero por ser la primera mujer electa en la provincia, y segundo, por derrocar un poder de veinte años sin interrupciones del que en algún momento formó parte junto al propio Brizuela del Moral. Ella representó para el electorado catamarqueño la cara visible del proyecto kirchnerista puro.
Pero para ganar hacia falta un representante genuino del peronismo y de la gran masa de jóvenes que votaron por primera vez. Dalmacio Mera representó a este sector con creces y le imprimió dinamismo a la fórmula. El vicegobernador electo en su rol de candidato apostó a la juventud de Catamarca con sus políticas de deporte para la lucha en contra de las drogas.
También gestionó numerosas políticas para la provincia, aquellas que fueron mediadas con el gobierno nacional debido a la nula relación que el gobierno de Brizuela del Moral tiene con el kirchnerismo. Asimismo, puso en marcha la Regional de ANSES, que posibilito a los beneficiarios catamarqueños resolver sus trámites con mayor agilidad a través de su oficina central en la Capital y en delegaciones que se abrieron en el interior de la provincia.
Fueron conocidas también las problemáticas por las que atravesó el sector olivícola de la provincia. Aquí y, en su rol de legislador representando a Catamarca, Mera mostró su preocupación por los sectores que impulsan la economía de Catamarca. Así se dedicó a efectuar las gestiones necesarias junto a los propios protagonistas de la olivicultura para en poco tiempo obtener de la nación una importante ayuda para los pequeños y medianos productores.
Como si esto fuera poco, es el primer legislador argentino que certificó Calidad de Gestión mediante normas Iso 9001 en el mes de diciembre de 2006 y gestionó la entrega de miles de computadoras portátiles a los alumnos catamarqueños.
Mera recorrió cada rincón de la provincia durante todo el 2010 y mantuvo contacto permanente con los intendentes y dirigentes peronistas de tierra adentro que fueron claves para el triunfo del FpV.
Esta fórmula dual fue la vencedora un 13 de marzo de 2011, fecha que quedará en la historia de la provincia, por marcar la llegada al poder del peronismo unido que venció al frente radical que desde hace veinte años gobernaba la provincia alternando solo los apellidos Castillo y Brizuela del Moral.
Se podría decir también que el propio Frente Cívico contribuyó para que en diciembre comience una nueva etapa en la historia política de Catamarca. El cambio para la sociedad catamarqueña significaba tener opciones de nombres, de propuestas y de terminar con un gobierno que ya derramaba el desgaste propio de los años sin políticas claras para los catamarqueños. El reclamo constante de los trabajadores de distintos sectores y las respuestas atónitas y propias de la soberbia a flor de piel. Situaciones estas que terminaron por llegar al hartazgo de los catamarqueños, plasmándose este rechazo en las urnas.
El mismo nombre de hace ocho años no dio el resultado que los radicales esperaban. Fue el peor cachetazo después de dos décadas, con condimentos que aportaron a esta derrota; la soberbia del principal candidato y actual gobernador, la falta de respuestas a los numerosos e incesantes reclamos, falta de políticas básicas como el agua y la energía, el derroche de los recursos económicos en obras sin incidencia para la sociedad catamarqueña (estadio de fútbol), entre otras acciones que desde hace tiempo son rechazadas por los ciudadanos en toda la provincia.
Un festejo que los peronistas esperaban desde hace tiempo, es decir, desde hace 20 años. Las calles se vistieron de fiesta en la noche del domingo, banderas flamearon al compás del viento fresco, y una situación que no se vivió este 13 de marzo, pero sí desde hace años: el palco de Casa de Gobierno con sus ventanas cerradas.
Ahora se inscribe un capítulo más en la historia política de Catamarca, esperemos que para los catamarqueños sea un capítulo cargado de páginas de verdadero crecimiento y de promesas cumplidas de un gobierno que contemple el equilibrio de fuerzas. Al menos eso es lo que transmitió al electorado la fórmula Corpacci-Mera.