El Gobierno designa a ex funcionarios del FCS y ratifica su perfil amplio

El gobierno provincial le tapó la boca a quienes lo acusan de discriminar y hasta de perseguir a quienes no profesan la fe peronista. La semana pasada designó a dos funcionarios que no tienen nada de peronistas, que hasta fueron funcionarios del FCS.

AMPLITUD. Momento en que Aldo Crecce asume como secretario de Obras Públicas.
POLITICA

Nuestra provincia atraviesa un periodo histórico donde se registran extraordinarios avances en diversas cuestiones, hasta hace poco tiempo impensadas. Podrían citarse muchos casos, pero los de la reformulación de los contratos con empresas mineras que socaban nuestras montañas o la convocatoria a la Reforma de la Constitución Provincial, son dos buenos ejemplos.

Pero están también los otros casos, los simbólicos, que pasan casi desapercibidos ante los duros hechos de la realidad, pero que no son solo sustancia imaginaria y así deben interpretarse.

El gobierno kirchnerista provincial, acusado hasta el cansancio por el FCS de discriminar a los intendentes radicales y hasta de perseguir a quienes no profesan la fe peronista, ciertamente le tapó la boca a la oposición la semana pasada designando como funcionarios a dos personas que de peronistas no tienen mucho, más bien nada; tanto que por merito académico y social calificaron para ocupar cargos en la última gestión radical.

Se trata de Aldo Crecce, que viene de cumplir funciones en el Ministerio de Desarrollo Social en tiempos de Marta Torres de Mansilla y que ahora fue designado secretario de Obras Públicas. También esta semana, está el caso de la esposa de Crecce, Silvia Cañete, quien fue designada representante académica del Ministerio de Educación ante el AFSCA, que preside Martín Sabatella.

Los mal pensados recurrirán a la excusa fácil y dirán que la necesidad muchas veces genera nuevas identidades y que como tiene cara de hereje, a muchos los empuja adonde ciertamente no quisieran estar, pero lo concreto es que estas designaciones demuestran el espíritu amplio del gobierno kirchnerista, que no da señales de guardar rencor a nadie, vengan de donde vengan, crean lo que crean, o sientan lo que sientan por la maltratada masa peronista.

 

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