Hacen política con la desgracia de la gente
El radical Alejandro Páez se subió a las dificultades que tuvieron que afrontar los andalgalenses por las complicaciones por todos conocidas por la caída de torres de energía, para hacer política barata. La costumbre de subirse a féretros ya no rinde, ni siquiera el del Fiscal Nisman, por eso la practica radical de subirse a las desgracias.
Abimael Guzman, el líder del grupo terrorista peruano
Sendero Luminoso, acostumbraba decir que "solo el máximo de terror genera
devoción”. Lo hacía para explicar sus sanguinarias operaciones terroristas, en
las que habitualmente morirían inocentes pobladores del interior de aquel país.
Ese mismo apotegma, aunque no lo digan es voz alta, parece
ser la idea de la oposición política radical, que siempre elige el camino más
oscuro en busca del acompañamiento de los ciudadanos.
Sus operaciones van desde el consabido golpe institucional,
siempre ellos tan preocupados por la institucionalidad, la política subida al
féretro de inocentes adolescentes o de reconocidos fiscales nacional; y cuando
eso no es posible, se suben a la tragedia que les toca vivir a los ciudadanos
comunes. Pasó antes y pasa ahora.
Quien lo hizo ahora fue el intendente radical de Andalgalá,
Alejandro Páez, quien se subió a las dificultades que tuvieron que afrontar los
andalgalenses por las complicaciones por todos conocidas por la caída de torres
de energía, en zonas de muy difícil acceso.
Los trabajos para solucionar la falta de energía en Andalgalá
y todo el Oeste provincial, llevaron varios días, pero si se considera
objetivamente lo complejo que implica gestionar, contratar y hacer llegar, y
por último, hacer funcionar, equipos de generación móviles de energía, es fácil
advertir que cuatro días es un tiempo récord.
Así lo entendió toda la población y muchas voces de
ciudadanos que sufrieron el inconveniente, y luego agradecieron la solución
provisoria, hasta que la solución definitiva, la puesta en pie de las cinco
torres caídas en las montañas entre Tucumán y Catamarca, se concrete.
Pero Páez y su dirigencia, cuando todavía se realizan
trabajos para estabilizar el sistema eléctrico montado provisoriamente, decidió
marchar a la Capital provincial para hacerle reclamos al Gobierno que rozan la
locura.
Totalmente desentendido del problema, se cuenta que ni siquiera estuvo en Andalgalá los días más
difíciles por el calor y la falta de energía, pretende que el gobierno
provincial decrete concesiones desmedidas para la población.
Cuestiones como que el Gobierno provincial castigue los
precios abusivos que cobraron comerciantes inescrupulosos en Andalgalá, que
bien podría sancionarlos el municipio a su cargo, por ser él organismo que les
otorgó oportunamente la licencia correspondiente, no se entiende, salvo que se
acepte el interés malicioso de Páez y su militancia.