Importantes declaraciones del Ministro de Gobierno y Justicia

El Ministro de Gobierno, Javier Silva habló sobre mejoras en la seguridad y anunció compras de patrullas y nuevas comisarías.

POLITICA

A través de declaraciones efectuadas por el ministro de Gobierno y Justicia Dr. Javier Silva, se ha sabido de una exitosa tarea preventiva ejecutada por la Policía de la Provincia con motivo de la Fiesta del Poncho.

Silva se refirió –también-, a una compra de motos, automóviles y camionetas para equipar a la policía, asegurando que se ha de encarar un `plan de reparación de dependencias policiales y la creación de otras nuevas.

El ministro afirmó que se pondrá en marcha un dispositivo en forma conjunta con la Nación, vinculado a Seguridad Vial.

El Dr. Silva se mostró preocupado por el auge que se advierte en el robo de motos pero no sin ocultar su optimismo en cuanto a futuros resultados en el combate que se lleva a cabo contra este delito.

No hubo referencias puntuales relacionadas con los “arrebatos”, una modalidad delictiva singularmente grave que es noticia todos los días.

Independientemente de las declaraciones del ministro, vale destacar que el robo de motos es un delito que no causa lesionados. Salvo muy raras excepciones se  ejerce sin violencia.

Diverso es el caso de los arrebatos en los cuales las víctimas –generalmente mujeres-, son golpeadas y lesionadas por los delincuentes.

Difiere también este delito porque requiere el concurso de más de las dos personas que actúan como “motochorros” y realizan el arrebato. El grave delito registrado hace pocos días en el que balearon a una  mujer embarazada de ocho meses que perdió la criatura y se halla en estado crítico, ha dado lugar –con motivo de la correspondiente investigación-, a que se hable de verdaderas organizaciones en las que intervienen varias personas entre las cuales no faltarían bancarios.

Ocurre que en estos últimos años la concurrencia de gente a los bancos se vio aumentada en forma exponencial como consecuencia –en gran medida-, de la incorporación de sistemas similares a tarjetas de crédito que funcionan con los cajeros automáticos. Miles de personas concurren a esos lugares para percibir importes de distinta naturaleza y obviamente, dificultan las tareas de prevención que puede ejercer la policía. Para que s entienda: en la práctica, los detectives de ahora  no hacen el “manyamiento” porque -,en principio-, no son instruidos para ello y si lo estuvieran sería problemático “relojear” multitudes apeñuscadas en un local bancario que resulta demasiado chico.

Otro detalle que conspira contra la lucha que se lleva a cabo para combatir este delito es la cada vez mayor presencia de personal no policial perteneciente  a las empresas de seguridad. Pareciera que se “terceriza” la función policial en nombre de una disminución de los gastos. Un empleado de “seguridad” resultaría más barato que un policía haciendo “adicionales”.

No viene al caso señalar la diferencia que pueda existir entre un profesional egresado de una academia policial y una persona que es reclutada mediante selecciones poco o nada exigentes en materia de conocimientos sobre “seguridad”, un tema singularmente complejo que no maneja cualquiera.

Se trataría –con relación  a los arrebatos-, de acciones conjuntas entre la policía y los bancos para establecer acuerdos que posibiliten el funcionamiento de dispositivos que actúen eficazmente, manejados por expertos en la materia sin obviar la participación de elementos tecnológicos que existen para estros menesteres.

Mientras esto no ocurra y los bancos sigan con la idea de “reducir  gastos” seguirán los arrebatos y la gente deberá seguir los consejos que brinda la policía. Que indirectamente sugieren que la seguridad es algo que corre por cuenta propia, sin intervención del Estado.

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