La inseguridad crece en peligrosidad

El caso de la familia de comerciantes chacareros, a quienes cuatro delincuentes asaltaron  durante la madrugada de ayer en su vivienda de San Isidro, para luego robarles 100 mil pesos, alhajas y una camioneta Ford F-100 costosísima, es la más clara muestra de esa peligrosidad que hasta ahora nadie pone coto. 

POLITICA

Para complicar aún más las cosas en una provincia que sufre todos los males imaginables, la peligrosidad creciente de los hechos delictivos, claramente muestran a una provincia que se encuentra a la buena de Dios, como se dice.

Lo peor de todo es que todo lo que ahora sucede en la provincia en materia de inseguridad no es una sensación, como la explican las autoridades del gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, son las consecuencias de una sociedad que se encuentra bajo las aguas.

El temor por esa peligrosidad esta teniendo efectos increíbles en la sociedad. Cuando un peligroso delincuente sexual, liberado por una cuestionable resolución del sistema carcelario provincial, atacó en horas de la mañana a una joven mujer que realizaba ejercicios físicos en la zona norte de la ciudad, decíamos que esa muerte modificó el hábito en muchas mujeres que caminaban, corrían o paseaban la zona.

Pasa todos los días con miles de ciudadanos que recurren a motocicletas como medios de transporte. Ellos, atemorizados por el muy posible robo de sus vehículos, están obligados a realizar cualquier cosa, pago de costosos estacionamientos, el pago de costosos sistemas de seguridad, a esconder sus motos en sus oficinas, casas o en donde puedan. Todo porque saben que los robos son constantes y crecientes, y los peor, que nadie los investiga.

La actitud del gobierno de Eduardo Brizuela es equivocada. A este problema grave no se lo enfrenta, no se lo solucionan, se lo esconde, como a tantos otros. Así, la vida cotidiana de todos, se deteriora cada vez más. Grave.

 

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