Instalan estatua de Donald Trump y Jeffrey Epstein en pose de Titanic frente al Capitolio

Una provocadora escultura apareció frente al Capitolio de los Estados Unidos y rápidamente se convirtió en uno de los temas más comentados en redes sociales y medios de comunicación. La obra representa al expresidente Donald Trump junto al fallecido financista Jeffrey Epstein.

Una estatua de Donald Trump y Jeffrey Epstein como ‘Jack y Rose’ en una pose inspirada en la película Titanic. Colocada cerca del Capitolio de los Estados Unidos
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La estatua muestra a ambos personajes entrelazados en la clásica pose de los protagonistas del film —inspirada en los personajes Jack y Rose interpretados por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet— en la proa del barco. La obra fue titulada “King of the World” (Rey del mundo), en referencia a la famosa frase pronunciada en la película.

La instalación busca llamar la atención sobre la relación que existió en el pasado entre Trump y Epstein, un tema que durante años generó debate público y mediático. La escultura, de tono claramente satírico, fue colocada en un sector cercano al Capitolio y rápidamente comenzó a atraer a curiosos, turistas y periodistas que se acercan a fotografiarla.

Las imágenes se difundieron a gran velocidad en redes sociales, donde miles de usuarios compartieron la escena y debatieron sobre el mensaje político detrás de la obra.

Un colectivo activista detrás de la intervención

 

La intervención fue reivindicada por un grupo de activistas anónimos llamado The Secret Handshake (El apretón de manos secreto). El colectivo afirmó que su intención es generar debate político y social en el corazón institucional de Estados Unidos a través del arte público.

Según indicaron, la instalación se realizó mediante un permiso temporal, aunque las autoridades del Capitolio aún no confirmaron cuánto tiempo permanecerá la obra en el lugar.

La escultura ya generó reacciones encontradas. Mientras algunos la consideran una forma provocadora de activismo artístico, otros la califican como una intervención ofensiva en un espacio institucional.

Desde la Casa Blanca surgieron críticas a la instalación, aunque no se anunció ninguna medida concreta para retirarla.

Se trata de la tercera intervención de gran escala realizada por el colectivo en menos de un año, lo que lo posiciona como uno de los grupos de activismo visual más polémicos en la capital estadounidense.

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