Interna sin ganadores
La elección interna que vivió el peronismo el domingo no tuvo ganadores, solo perdedores; la lista que la Junta Electoral proclamó ganadora, integrada y promocionada por ricos y famosos, carece de legitimidad por las sospechas de fraude.
Las elecciones internas del domingo concluyeron con un resultado curioso, previsible para los que creen que el peronismo local no es más que una ONG, es decir una organización no gubernamental; no hubo ganadores.
Según la versión oficial perdió Ramón Saadi, y con él un sinnúmero de candidatos que integró a sus boletas en todos los departamentos del interior provincial. Fueron cientos, miles de candidatos, más incluso que los que proponía la boleta que encabezaba el diputado Jorge Moreno. Aun así perdieron, aunque según ellos por la complicidad entre la Junta Electoral y la Renovación.
Pero la verdadera derrota para Saadi no surgió de las urnas habilitadas el domingo, sino de sus declaraciones del lunes, cuando dijo que sino le reconocían del triunfo no acompañaba en el 2011. La sociedad catamarqueña, que no entiende bien lo que pasa dentro del PJ, no acepta que el peronismo aparezca como una bolsa de gatos. Saadi, con su frustración, quedó entrampado en ese rechazo.
El domingo también perdió el PJ orgánico; no solo porque esa misma noche su titular, el cuestionado Daniel Barros anticipó el triunfo de una lista “bien catamarqueña” (¿?), sino porque su dueño, Luis Barrionuevo no se asegura el control cuando lo necesite para instalar en Catamarca el Peronismo Federal. Todos aceptan que cuando baje Barrionuevo con esa franquicia, no contará con el sector a quien apoyó en la interna del domingo.
Según se cree, porque todavía no está decretado formalmente por la Junta Electoral, el domingo ganaron varios intendentes en sus respectivos distritos (Mónica Hernández, Elpidio Guaraz, Jorge Andersch, Hugo Gómez, Pablo Nazar, los hermanos Morra, entre otros), pero quién puede negar que los resultados logrados en esos territorio no son sospechosos cuando hubo jurisdicciones, Santa Rosa por ejemplo, donde “votaron” el 93% de los empadronados. Poco serio por lo menos.
La Junta Electoral, que en principio contó voto a voto, todos los de las urnas de la Capital, aceptó que Guillermo “Joao” Andrada resultó ganador legítimamente por 99 votos; pero la misma Junta comenzó a perder credibilidad cuando aceptó impugnaciones extemporáneas hasta que el resultado fue favorable al empresario Fernando Jalil.
Tampoco puede considerarse ganador Jalil, él, a pesar del dinero invertido en su candidatura integra el lote de los grandes perdedores. Ganar por apenas 6 votos, resultantes de un escrutinio truculento, no le otorga ninguna garantía a futuro. Cuando en los primeros meses del 2011 los distintos islotes del PJ analicen un gran acuerdo, todos le recriminaran a Jalil la legitimidad de su “victoria”.
Por ultimo, aunque ganador en apariencias, también perdió Jorge Moreno. Su victoria sobre Saadi surgió de los votos provenientes del interior, en Capital perdió; lo reconoció la propia Junta Electoral, que al “revisar” los votos a favor de Fernando Jalil no pudo esconder que las boletas que candidateaban a Marcos Denett no apoyaban a ningún candidato a gobernador.
Moreno no puede reclamar tampoco mucho en el futuro, su victoria surgió de un vuelco de urnas alevoso, de padrones, como el de Santa Rosa, donde supuestamente votaron el 93%. Una falta de respeto a la inteligencia de los catamarqueños.