Jair Jalile se trajo un cubano para el municipio
Es sabido que Cuba es una isla bella, pero prisión al fin de cuentas, que no reconoce los derechos humanos de ninguna índole; por caso cuando se negó a escuchar las suplicas de esa abuela llamada Hilda Molina, a la que no se le permitió venir a nuestro país a reencontrarse con su familia.
Pero Jair Jalile, hijo del intendente “Gallo” Jalile, logró lo que no pudo Hilda Molina. Sucede que tras las malditas elecciones de marzo, cuando Jalile juniors perdió la intendencia de Valle Viejo que pretendía heredar de su padre, el joven se fue a recargar las pilas a Cuba.
Allí, junto a Buby y Carlos, unos amigos catamarqueños, Jair conoció a un joven, muy amable con ellos, con quien todos entablaron una bella amistad; a tanto llegó la amistad, y el cariño, que antes de volverse a la Argentina, le ofrecieron al cubanito venirse con ellos, haciéndose cargo del pasaje de avión.
El hecho que el joven cubano, de nombre de pila “Quico”, hoy camina las calles de Catamarca, totalmente integrado. Por suerte para el cubano, ni bien piso suelo catamarqueño consiguió trabajo, ¿adivine dónde amigo lector? Acertó; en la municipalidad de Valle Viejo.
Por ahora el cubano está solamente contratado en el Municipio, sufre la inestabilidad laboral de cualquier catamarqueño, pero todo el grupo de amigos, políticos al fin de cuentas, presionan a Jair para que logre su pase a la planta permanente antes de diciembre próximo, cuando los Jalile deben entregar el mando a Natalia Soria.
Curiosamente el que más presiona a Jair es Buby, dueño de un coqueto pub en avenida Galíndez, donde bien podría ubicarlo laboralmente; pero no, insiste con que sea designado en la Municipalidad de Valle Viejo o en su defecto en la Legislatura donde Carlos representa a un sector con mucha influencia.
A Buby le recomendaron que le ceda a Quico su puesto de asesor en la Legislatura pero Buby, que no quiere perder la ganga, insiste con que se lo designe en la planta del municipio de Valle Viejo.